Llegó el Día Internacional de los Trabajadores y nos encontró de nuevo con un Código Laboral del 1992, una normativa que aunque es muy garantísta para los empleados, en exceso según algunos, no se adapta a muchas de las necesidades del mercado puesto que el teletrabajo, el uso de tecnología y muchas mipymes no eran una realidad hace más de 30 años, además de que la informalidad y sus bondades hace poco atractivo un sector privado que por H o por R no cuenta con sueldos competitivos.
Parece que el problema está en la cesantía para los empleadores, está sin topes es prohibitiva para ellos, para los empleados con sueldos de hambre y en un país con pocos empleos, que un servidor se vaya para su hogar con una mano alante y otra atrás es inaceptable y para la mayoría aceptar un “seguro” de desempleo por llamarlo de alguna manera que sería una solución media, es inaplicable tomando en cuenta que los seguros de salud y las pensiones se han convertido en un negocio redondo para todo el mundo menos para los beneficiarios, en resumen, no hay confianza ni credibilidad en esa herramienta.
Lo terrible es que mientras estamos entretenidos en el acuario, en las tendencias faranduleras y en los pleitos entre el oficialismo y la oposición, un tema que podría cambiar la vida de millones de dominicanos pasa desapercibido, esperemos que no tengamos un triste despertar.
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