Efemérides

El Día Internacional de la No Violencia: un llamado pendiente en RD

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Por Abril Peña

Cada 2 de octubre el mundo recuerda a Mahatma Gandhi, referente universal de la resistencia pacífica, con la conmemoración del Día Internacional de la No Violencia. Naciones Unidas instauró esta fecha en 2007 como un recordatorio de que la violencia no solo se expresa en la guerra, sino también en la desigualdad, la exclusión, la intolerancia y el abuso cotidiano.

Más que un símbolo

Gandhi demostró que la resistencia pacífica podía doblegar a un imperio. Su legado inspira a movimientos sociales que han transformado países sin disparar un arma. Sin embargo, la conmemoración no puede quedarse en discursos: la no violencia es un camino, pero también una tarea pendiente en sociedades como la nuestra.

La realidad dominicana

En República Dominicana, la violencia se manifiesta de formas múltiples:

Violencia social: homicidios, asaltos y feminicidios que siguen en cifras preocupantes.

Violencia estructural: desigualdad económica que margina a millones de ciudadanos.

Violencia simbólica y cultural: la normalización del acoso, la discriminación y el lenguaje ofensivo en la vida pública.

La violencia de género es quizá la herida más profunda. Las cifras de feminicidios muestran que aún falta mucho para garantizar la vida y dignidad de las mujeres. A ello se suman los niveles de violencia vial, con accidentes que enlutan familias cada semana, y la violencia institucional cuando el acceso a salud, justicia y educación no es equitativo.

No violencia no es pasividad

Ser no violento no significa ser indiferente. La filosofía de Gandhi y de otros líderes como Martin Luther King o Mandela estuvo siempre acompañada de firmeza, movilización y acción política. En palabras simples: la no violencia no es callar, es luchar desde la dignidad.

El reto para RD

El Día Internacional de la No Violencia es una oportunidad para preguntarnos:

¿Qué tanto promovemos la tolerancia y el diálogo en nuestras escuelas y comunidades?

¿Cómo respondemos a la violencia digital que hoy intoxica las redes sociales?

¿Estamos dispuestos a cambiar patrones culturales que justifican la agresión como forma de “corregir” o “imponer respeto”?

Una agenda necesaria

Para honrar este día, República Dominicana necesita apostar en serio a:

Políticas públicas de prevención en vez de reacciones tardías.

Educación emocional y en valores ciudadanos.

Reformas judiciales que garanticen protección real a víctimas.

Un discurso político más responsable, que no alimente el odio ni la confrontación permanente.