Opinión

El despertar de la esperanza

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Por Luis Mariano Nova


Un dicho popular sabiamente sentencia: «La esperanza es lo último que se pierde». Esta es una expresión cuyo origen podemos ubicarlo en la paciencia y sabiduría de nuestro pueblo.

Nuestra nación vive los momentos más difíciles de toda su historia de Republicana, la Pandemia, a pesar de que fue el 18 de marzo cuando el gobierno anunció las primeras acciones para combatirlo, ya hace justamente tres mese, unos 120 días en los que el gobierno dominicano ha gastado más de mil millones por día sin que veamos que la «Curva se Aplane».

Más de un millón de dominicanos y de dominicanas a partir de entonces fueron cesanteados en sus puestos de trabajo por un periodo de tres meses, en tanto otro millón, aproximadamente, que trabajan por cuenta propia, como consecuencias de las restricciones de tránsito que impusieron  las declaratorias de Emergencia Nacional y Toques de Queda. Transcurrido dicho tiempo, cuatro meses, más de ochocientos mil trabajadores y trabajadoras no han vuelto a ocupar sus puestos de trabajo, y otros tantos tampoco han podido volver al popular «chiripeo».

Esta situación lo que  quiere decir es que casi dos millones de dominicanos y de dominicanas han perdido total o parcialmente sus ingresos y que por tanto la pobreza ha crecido alarmantemente en el país, por lo que estamos hablando de que varios millones de dominicanos han retrocedido a la condición de marginalidad y/o de pobreza extrema.

Pero, lo reprochable de la situación es que en la lucha contra el Covid-19 supuestamente se hayan gastado más de 150 mil millones de pesos del erario público sin resultados a la vista ni previsibles, ya que ahora es cuando la Pandemia azota al país, cuando, estamos arribando a los 50 mil infectados y a mil fallecidos, un porcentaje de mortalidad alarmante y un crecimiento de la transmisión diaria de la Pandemia que pasa a las mil cien personas.

Pero resulta que el Sistema Hospitalario hizo agua, no hay camas ni médicos ni personal auxiliares para atender la demanda cotidiana de personas que acuden a diario a los centros hospitalarios, que por demás no fueron abastecidos de respiradores artificiales, camas, medicamentos, material estable  etc. Es decir, durante estos cuatro meses de gestión improvisada y mal dirigida de supuesta lucha contra el Covid-19, de gastos multimillonarios no encontramos resultados positivos, por lo podemos decir que ha sido un puro rollo, un dispendio excesivo del dinero de los contribuyentes sin resultado algunos que puedan ser exhibidos tangiblemente por las autoridades.

Sin embargo, en medio de este cuadro desolador y triste para nuestro país, nuestro pueblo inteligentemente tomó una decisión para cambiar el rumbo de esa realidad: ELIGIÓ EL 05 DE OCTUBRE A UN NUEVO PRESIDENTE, LUIS ABINADER, PARA QUE LO REDIMA DE ESTE DESOLADOR PANORAMA.

Luis, el Presidente Electo, ha dado sobrada muestras de que  llegará rodeado de un formidable y competente equipo de colaboradores ansiosos por servirles a la Nación y deseosos de contribuir a solventar este triste drama que nos abate y que sus frutos se notarán tan pronto como en los primeros cien días de gestión gubernamental.

El pueblo ha recuperado la Esperanzas.