¨El costo e´ la vida sube otra vez
el peso que baja, ya ni se ve
y las habichuelas no se puen´comer
ni una libra de arroz, ni una cuarta e´café
a nadie le importa qué piensa usted.¨ Juan Luis Guerra, 1992.
 Por Luz Mileydi GarcÃa Ciriaco
Pareciera que las canciones son cosas del momento y que luego solo nos sirven para recordar el pasado o para amenizar una fiesta o reunión con amigos y familiares.
Pero no, está visto que las canciones tienen permanencia y más cuando el tema que aborda parece no mejorar al pasar de los años, un tema que no se queda en el pasado y que baila con todos en las fiestas y reuniones.
Tal como lo dijo Juan Luis en el 92, lo vivimos actualmente sin variación o mejor dicho, con mucha variación, porque es mucho lo que ha llovido y lo que han subido los precios de la canasta familiar desde aquel enero en el que junto a 440 nos ponÃa a bailar con la justificación de que ¨a nadie le importa lo que piensa usted, porque aquà no hablamos inglé¨. Seguimos sin hablar inglés, y sobre todo seguimos sin poder comer.
30 años después y sigue siendo tema de quejas, protesta, inconformidad, que el costo de la canasta familiar sea inversamente proporcional al salario mÃnimo que pueda obtener un ciudadano.
No se puede vivir en el pasado ni en una eterna comparación de lo que se tuvo ayer, y es totalmente comprensible que al igual que suben los años, suben los precios, lo que no cuadra, es que ¨el peso¨ en lugar de subir, baje, que vivamos del ¨que come algo no se muere¨ y que una alimentación sana siga siendo una utopÃa, o en el mejor de los casos un lujo.
Seguimos bailando la música que ponen otros, aunque no nos guste, comiendo lo que aparezca, viviendo el dÃa a dÃa y haciendo cálculos tras cálculos para ver como llegamos a fin de mes, pero, sobre todo, seguimos sin hablar inglé, sin hablar francé, sin saber quién descubrió a quien y sin que a nadie le importe lo que piense usted.Â



