Editorial

El cáncer no espera a octubre

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@abrilpenaabreu

¿De qué nos sirve llenar octubre de rosado si seguimos llegando tarde al diagnóstico? Con el cáncer de mama hay una reflexión cultural que también aparece cuando hablamos de feminicidios: las campañas son necesarias, pero pierden fuerza cuando no consiguen transformar la manera en que actuamos y protegemos la vida de las mujeres.

En salud, una de esas conductas que debemos cambiar es la costumbre de posponer. “Ahora no puedo”. “Cuando termine con estos gastos”. “Eso no me duele”. “Voy después”.

A muchas mujeres nos han enseñado a estar pendientes de todo el mundo. Sabemos cuándo les toca una consulta a los hijos, acompañamos a nuestros padres, recordamos los medicamentos de la familia. Pero nuestra propia cita puede pasar meses esperando.

Cuidarnos también tiene que estar en la agenda.

Alrededor del 60 % de los casos de cáncer de mama en el país se diagnostican en etapas avanzadas, según estimaciones divulgadas este año. Eso significa llegar con una enfermedad que puede requerir tratamientos más complejos y que ofrece menos posibilidades de supervivencia que cuando se detecta temprano.

Y quiero decir algo a quienes ya tienen ese diagnóstico: avanzado no significa que no haya nada que hacer. Necesitan atención, tratamiento y acompañamiento; nunca una sentencia pronunciada desde un micrófono. Precisamente porque hay vidas que podemos salvar, tenemos que hablar con claridad.

No esperemos dolor para consultar por un cambio en la mama. No dejemos un resultado pendiente en una gaveta. No permitamos que octubre sea la única fecha del calendario dedicada a nuestra salud.

Mujeres y hombres debemos acordar con nuestros médicos los controles que necesitamos y cumplirlos. La frecuencia y los estudios dependen de cada persona.

Ahora bien, el llamado también va dirigido al Estado, a las aseguradoras y a los empleadores. ¿Una mujer consigue hacerse el estudio cuando lo necesita? ¿Recibe sus resultados a tiempo? ¿Puede ausentarse del trabajo? ¿Tiene acceso al tratamiento una vez confirmado el diagnóstico?

Esas respuestas también determinan si llegamos temprano o tarde.

La responsabilidad pública debe continuar cuando termina la actividad, se apagan las cámaras y se retiran los lazos rosados. Queremos campañas que se traduzcan en citas, estudios, diagnósticos y tratamientos oportunos durante los doce meses del año.

A la mujer que lleva tiempo aplazando esa consulta: busca la cita. A su familia: ayúdenla a conseguir tiempo y apoyo. A las instituciones: faciliten el camino. El cáncer no espera a octubre. Nuestra respuesta tampoco puede esperar.