Se recibe con júbilo el esperado aumento salarial para los policías, un sector de la sociedad que ganaba sueldos de hambre, obligados al pluriempleo, sin derecho a quejas y para colmo odiados y vilipendiados ante la población, gracia a lo mal hecho por unos pocos y que están pagando todos en conjunto.
Víctimas del desorden gubernamental y las desigualdades, si hay una clase sufrida en nuestro país, ellos son una, tienen familia y las mismas necesidades que el resto de la sociedad y en este año también más trabajo, pero, pocas veces les es reconocido
Y aunque nos alegramos que esta promesa de campaña empiece a ser un realidad, recordemos que aunque es un paso de avance, la canasta básica familiar según el Banco Central está entre 15,000 y 25,000 pesos, así que este aumento debería ser un primer escalón con la esperanza de que en algún momento alcanzaran la total dignidad familiar.
Mientras tanto, en un país donde los políticos no suelen cumplir las promesas de campañas, es un cambio más que bienvenido, que al menos, en esto rompan el molde.
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