No cabe la menor duda que la sociedad está en shock, tras varios días de violencia sin sentido, de ver nuestros barrios militarizados y ver cómo nos parecemos cada vez más a situaciones que se dan en Latinoamérica, pero que sentíamos muy lejanas, entonces llega esto, asesinan vilmente al ministro Orlando Jorge Mera en su propia oficina y entonces todos nos sentimos mal, sentimos miedo, sentimos impotencia, porque la violencia gratuita deja una estela de dolor que afecta a todos, porque todos en el fondo pensamos, mañana podría ser, yo o alguien cercano.
Cuando una figura de poder fallece de esa manera nos demuestra la vulnerabilidad del ser humano, que a cualquiera le puede pasar, y peor aún hace que uno se pregunte en quien podemos confiar, si un amigo, un hermano, un compañero de lucha, se puede convertir en tu verdugo.
¿A dónde hemos llegado cuando ni la familiaridad es suficiente ? Tenemos que revisarnos, porque cada día más perdemos nuestra humanidad y se nota en cada acto sin sentido que vemos en las calles, en nuestros hogares, en todas partes.
Mientras, el Señor de paz a la familia Jorge Villegas, pero también a la familia del victimario, que recibirán sin proponérselo las consecuencias de los actos de este y que por los mismos vínculos de familiaridad que le unían a Orlando, el dolor, hoy, debe ser por partida doble.
¿Cómo y cuando empezaremos a sanar? Llegará ese momento? ¿O esto es solo el inicio?
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