Opinión Política

El agravio de Alfredo Pacheco a Luis Abinader y Raquel Arbaje

Compartir

Por Kelvin Ortiz Faña


El presidente de la Cámara de Diputados, Alfredo Pacheco, ha cruzado una línea que genera tensiones innecesarias en el seno del oficialismo. Su reciente actuación, considerada por muchos como un agravio directo al presidente Luis Abinader y a la primera dama Raquel Arbaje, no puede pasar desapercibida ni minimizarse como una simple diferencia de criterio político.

El agravio no solo es una muestra de deslealtad institucional, sino también de insensibilidad política. Pacheco, quien ha sido beneficiado por el poder otorgado por el PRM y la administración de Abinader, lanza un golpe a la línea presidencial al aliarse, aunque sea tácitamente, con intereses que buscan debilitar la imagen del mandatario y su entorno más cercano. Este acto se interpreta como una traición interna, disfrazada de autonomía legislativa.

El involucramiento indirecto de Raquel Arbaje en la controversia —una figura que se ha caracterizado por su labor social, discreción y compromiso ciudadano— agrava aún más el incidente. Cuando un alto dirigente como Pacheco permite ataques o señales de desconsideración hacia la primera dama, se erosiona el respeto y la unidad dentro del propio Gobierno, afectando la percepción pública del liderazgo presidencial.

Este tipo de comportamientos revelan el inicio de una lucha de poder dentro del PRM, con miras al escenario postelectoral de 2028.

Pacheco parecería estar posicionándose como figura autónoma, marcando distancia de un Luis Abinader que aún tiene una alta aprobación. Pero esta estrategia, en lugar de fortalecerlo, podría costarle capital político si se percibe como divisor y oportunista.

La pregunta clave es si el agravio fue un desliz emocional o una jugada calculada. En ambos casos, el daño está hecho: genera malestar en la base perremeísta y da insumos a la oposición para explotar fisuras internas. Cualquier intento posterior de reconciliación quedará marcado por la sombra de la desconfianza.


Pacheco ha cometido un grave error político al agraviar, directa o indirectamente, al presidente Abinader y a Raquel Arbaje. En un momento donde el PRM necesita cohesión y liderazgo sólido para continuar su proyecto de nación, estas acciones no solo fragmentan, sino que
alimentan narrativas de traición y ambición desmedida dentro del poder.

Luis Abinader debe tomar nota y reafirmar la autoridad presidencial, no con confrontación, sino con firmeza política y claridad institucional.

Sígueme: @KelvinOrtizF