Opinión

«El 4 de Julio y los domínico-americanos»

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Por Silvano A. Rodríguez.


El 4 de Julio de cada año se celebra el Día de la Independencia de los Estados Unidos de América.  Aunque hay muchas narraciones de expediciones aventureras de europeos hacia el territorio de lo que hoy es Norteamérica, antes y después del histórico «descubrimiento» de Cristóbal Colón el 12 de octubre de 1492, la parte bonita del inicio de la formación de las Colonias que el 4 de Julio de 1776 declararon su independencia de la Corona Británica está narrada con la aventura de Los Peregrinos que, a bordo del Mayflower y el Speedwell, decidieron aventurarse hacia la tierra de promisión en América.

Pero antes y después de esta aventura que, por una narración histórica bien intencionada, originó lo que hoy se conoce como la noche de la celebración de «Acción de Gracias,» el último jueves de Noviembre de cada año, hubo otras aventuras de europeos hacia el territorio continental norteamericano que hoy conforma parte de los Estados Unidos de América.  La más famosa de estas aventuras fue la de Ponce de León a lo que hoy es el Estado de la Florida.

La decisión de luchar por la independencia de las Colonias contra la Corona Británica fué el inicio de la conformación de un Estado que se convertiría en  menos de 200 años en la primera potencia económica y militar del mundo, y al mismo tiempo en el imperio más poderoso que haya conocido la humanidad.

Pero el objetivo de nuestro artículo desarrollado aquí es la integración de los dominico-americanos a la conformación social, política y económica de esta grandiosa nación que es los Estados Unidos de América.

Recientemente se hizo referencia a que el primer hispano-americano que se estableció en la isla de Manhattan, mucho antes de que se denominara a la misma

Como «New Amsterdam» o como «New York» por los colonizadores ingleses, provino de la isla de Santo Domingo, y que su nombre era Juan Rodríguez, por lo que la calle Broadway, desde la calle 168 hasta la calle 220 en el Alto Manhattan fué rebautizada con el nombre de este aventurero originario de nuestra isla.

También hay narraciones históricas que atribuyen a un originario de Santo Domingo ser el primero que se asentó en la zona donde hoy está establecido la ciudad de Chicago.

Así podemos ver cómo la historia de la conformación y desarrollo de cualquier país no está destinada para gentes de ningún origen ni raza en particular.  En la  República Dominicana de hoy hay familias super poderosas política y económicamente cuyo origen es de inmigrantes procedentes también de otros países, principalmente europeos, como Italia y España, y de varios países árabes, como Turquía, Siria, El Líbano y Palestina.  Además tenemos muchos chinos.

Todos estos inmigrantes de nuestro país confiaron y se integraron al desarrollo nacional, después que muchos de ellos llegaron prácticamente con «una mano alante y otra mano atrás.»  Hoy son destacados comerciantes y empresarios con alta influencia social, económica y política.

En el territorio norteamericano hay más de un millón y medio de dominicanos, de los cuales prácticamente más de medio millón son dominico-americanos, ya sea por nacimiento o por naturalización.  Hay que integrarse a la vida social, económica y política de esta gran nación y celebrar el 4 de Julio, como tantas veces hemos celebrado el 27 de Febrero.  Ambos son los días de nuestra «Independencia.»