Hay cosas que no se entienden, ni explicándolo con peras y manzanas, el partido de gobierno que ganó abrumadoramente los 3 niveles de elección hace apenas unos meses, acaba de perder la ADP con más de un 60% y ni siquiera por un miembro de la Fuerza del Pueblo, que ahora mismo está en 2do lugar si no por el PLD que quedó en un muy lejano 3er lugar y que además llevó 2 planchas y cuya marca está sumamente lesionada, por las acusaciones de corrupción, renuncias, expulsiones y una anomia en sentido en general, aún así… ganaron, a veces es necesario una lección de humildad.
Si hay un decreto esperado por todos los sectores de la sociedad incluso dentro del mismo PRM es el del cambio del Ministro de Educación que tiene que ser por mucho, la administración con más tasa de rechazo en su historia y sin logros visibles que mostrar y sí muchos problemas e incompetencia en cosas netamente administrativas, aún contando con un presupuesto envidiable que como otros antes que el, tampoco ha sabido manejar, por lo que siempre hay excedente inexplicable, conociéndose como se conocen los numerosos problemas del sector educativo, como la obvia falta de aulas, el deterioro visible de las infraestructuras escolares, así como la falta de personal administrativo y de escuelas sin poder dar clases por la falta de profesores como se denunció desde los Alcarrizos esta misma semana.
Sin embargo se le va a premiar sumándole otro Ministerio sumamente delicado a alguien que no ha sabido gestionar de manera eficiente el que tiene bajo su mando.
Esperemos que con este mensaje alto y claro, el gobierno entienda que la sociedad repudia la administración de ese ministerio y que vas más allá de la politiquería y de las manipulaciones comunicaciones acostumbradas, que tenerlo todo, no significa que será siempre y que así como se gana se pierde, si no se escucha con detenimiento el sentir de la población, una que de por sí, está bastante crispada por todas las reformas sometidas en tiempo récord y que exigen grandes sacrificios y que espera cambios en un sector neurálgico pero muy vapuleado por los intereses en torno a él.



