A todos nos enseñan que tenemos que tener grandes sueños, que soñar no cuesta nada, que todo es posible, y es verdad, pero también nos enseñan que hay que ser racionales, que los sueños se llevan por etapas, que primero se gatea antes de caminar e incluso antes de gatear se ranea.
Esto se dá en todas los aspectos de la vida, menos en la política, no hay aspecto en el que se venda más sueños que en ese, aquí en los últimos 20 años no hemos logrado parecernos ni siquiera a países en vías de desarrollo, pero nos prometieron un Nueva York chiquito, tenemos metro y elevados, es verdad, pero ahí se acaba el parecido.
Ahora una ministra del Cambio Geanilda Vásquez nos dice que Santo Domingo Esté terminará pareciéndose a Dubaí, ¿en serio? ¿Todavía andamos en taparabos cambiando en espejitos por oro?
Por favor, empecemos por cosas más básicas, seguridad ciudadana, educación, sueldos dignos, en resumen, garanticemos los derechos de primera generación y después pensemos en vender sueños.
En algún momento es posible que lleguemos ahí, pero no será en el futuro cercano. Seamos racionales.
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