Opinión

¿Dónde están los recursos?

Por Jorge Lendeborg


Parte I: La pregunta que nadie parece hacerse sobre Aduanas


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Con el debido respeto a economistas de la talla de Andy Dauhajre y otros profesionales que han dedicado su vida al estudio de las finanzas públicas, aclaro desde el inicio que esta serie no pretende ser un tratado económico ni una propuesta fiscal formal.

La escribo desde mi experiencia como investigador, analista de datos y director de proyectos, impulsado por una inquietud que considero legítima: identificar oportunidades donde el Estado dominicano podría aumentar sus ingresos simplemente mejorando los mecanismos de recaudación ya existentes.

Recientemente se ha reabierto el debate nacional sobre cómo incrementar los recursos del Estado para enfrentar las crecientes demandas de inversión pública. Sin embargo, antes de discutir nuevas fuentes de ingresos, resulta razonable formular una pregunta previa:
¿Estamos aprovechando al máximo las fuentes de ingresos que ya existen? Esa pregunta nos conduce inevitablemente hacia una de las instituciones más importantes de la economía dominicana: la Dirección General de Aduanas.

Durante los últimos años, Aduanas ha reportado importantes aumentos en sus niveles de recaudación. Las cifras muestran crecimiento. Los informes institucionales muestran crecimiento. Los resultados oficiales muestran crecimiento, pero existe una diferencia importante entre crecer y crecer al ritmo que exige la realidad económica, Y es precisamente ahí donde aparece una interrogante que merece ser analizada con mayor profundidad.

Según datos internacionales de comercio, las exportaciones de China hacia la República Dominicana pasaron de aproximadamente US$2,390 millones en 2020 a más de US$4,630 millones en 2025. En apenas cinco años, el intercambio comercial prácticamente se duplicó.

China ha pasado de ser un proveedor importante a convertirse en uno de los principales suplidores de mercancías del mercado dominicano. Maquinarias, equipos electrónicos, vehículos, materiales de construcción, muebles, artículos para el hogar y miles de productos de consumo ingresan diariamente al país provenientes de fábricas chinas. La magnitud de este crecimiento resulta difícil de visualizer, por eso vale la pena traducir los miles de millones de dólares a una imagen más sencilla.

Diversas estimaciones basadas en el valor promedio de la mercancía transportada sugieren que ese volumen comercial podría representar más de 50,000 contenedores anuales ingresando a la República Dominicana desde China.

Pensemos en esa cifra por un momento. Cincuenta mil contenedores por año, durante cinco años consecutives, estamos hablando de aproximadamente 250,000 contenedores. Un cuarto de millón de contenedores, naturalmente, cada uno de esos embarques genera procesos de verificación, valoración, clasificación y recaudación por parte de las autoridades correspondientes, y es aquí donde surge una reflexión interesante.

Supongamos, únicamente como ejercicio matemático, que por cualquier razón possible; errores administrativos, diferencias de valoración, exenciones, vacíos regulatorios, inconsistencias operativas o cualquier otro factor imaginable, el Estado dejara de percibir apenas RD$200,000 por cada contenedor procesado. No estamos afirmando que eso occur, simplemente estamos explorando una hipótesis.

Si multiplicamos RD$200,000 por 250,000 contenedores, obtenemos una cifra cercana a los RD$50,000 millones. Si la diferencia promedio fuese de RD$300,000 por contenedor, el resultado ascendería a RD$75,000 millones, y si alcanzara RD$400,000 por contenedor, el monto superaría los RD$100,000 millones acumulados durante el período.

Lo que estamos diciendo es que cuando el volumen comercial de un país crece de manera tan acelerada, resulta perfectamente razonable preguntarse si los mecanismos de fiscalización y recaudación están creciendo con la misma velocidad.
Porque detrás de cada contenedor existe una declaración de valor.

Detrás de cada declaración existe una clasificación arancelaria, y detrás de cada clasificación existe una recaudación potencial para el Estado.

¿Esto se ha estado cumpliendo?

La verdadera pregunta que
intentaremos responder en esta serie no es si Aduanas recauda más hoy que hace cinco años. La verdadera pregunta es si recauda todo lo que podría recaudar dentro del marco legal vigente, esa diferencia es fundamental y para responderla, primero debemos entender cómo China se convirtió en uno de los actores más importantes del comercio dominicano y qué tan dependiente se ha vuelto nuestra economía de ese flujo de mercancías.

En la próxima entrega:


«La invasión silenciosa: cómo las importaciones chinas casi duplicaron su presencia en la economía dominicana en apenas cinco años»