El caso del pelotero de grandes ligas Wander Franco pone en el tapete un delito que se ha normalizado en República Dominicana, un delito tan normal ya, que la ciudadanía no lo ve como delito y termina culpabilizando a las víctimas, las menores que sabiendo y sin saber terminan siendo utilizadas de muñecas inflables por ciudadanos que tampoco entienden que están violando la ley, porque aquí rara vez se pasa factura por seducir o agredir a una menor de edad, pero los padres que casi siempre saben y terminan chantajeando al perpetrador tampoco entienden que están violentando a sus propios hijos.
Lo único malo de esto es, que en este caso se están tomando medidas por tratarse de una figura pública, existe siquiera un protocolo en RD para investigar las cientos y cientos de jovencitas que llegan embarazadas a los hospitales ? Que hacen Procuraduria y Conani en estos casos? En algún momento se han hecho operativos por discotecas y conciertos y recogido a todos esos menores y han llamado a los padres a capítulo ? La ley les faculta, no necesitan una denuncia, porque no se toma de una vez por todas el toro por cuernos?
Un país que encabeza en la región las cifras en sexualidad temprana y embarazo en adolescentes, cifras que se multiplican de manera exponencial en pobreza, atraso y delincuencia, debiera de dar ejemplo no sólo con artistas y figuras públicas, nuestro país en todos los estratos sociales encontramos “señores” que disfrutan del colágeno y de padres que usan de moneda de cambio a sus hijas e incluso a sus hijos sin el menor remordimiento de conciencia.
Cuando estos casos se juzguen de manera continua y no sólo cuando haya un famoso involucrado, entonces se puede creer que hay justicia independiente y que hay voluntad real de acabar con un problema que termina de una manera u otra afectando a todos.
Pero en lo que el hacha va y viene, las menores sin importar cual sea su historial sexual o cuántas millas como dicen por ahí, tenga, NO tienen capacidad para consentir, el único que debe decir que NO, SIEMPRE, es el adulto, uno que nadie le está poniendo una pistola en el pecho para que tenga relaciones sexuales y que se supone que es un ser racional y no un animal que reaccione por instinto.
Todos los Francos existentes en el país no son víctima y hay que admitir que él que debió ser un ejemplo por ser pelotero de grandes ligas de buen comportamiento, podría servir de ejemplo, de lo que no se debe hacer, pero no debería ser el único sino el primero de muchos.



