Los dominicanos enfrentamos hoy un reto, la forma en que nuestro país creció, lo hace vulnerable ante eventos atmosféricos, y no sólo nosotros, incluso los países organizados y desarrollados ante los embates de la naturaleza y el cambio climático, quedan arrodillados ante su magneficiencia.
Esperamos que los preparativos realizados por el gobierno central, por las alcaldías, los organismos de emergencia y deseamos que la ciudadanía también, surtan el efecto deseado, que es que pasemos por el trance con el menor daño posible y sin vidas perdidas que lamentar.
Pero como en cada evento metereológico, hay que recordar que estos preparativos no son la panacea ni una solución definitiva, lo correcto es que los gobiernos, póngale lo colores que usted desee, tomen el toro por los cuernos y se inicie la titánica tarea de aumentar el drenaje pluvial, que en el fondo es el problema principal y en segundo lugar que se meta en cintura a los desaprensivos que lanzan basura a la calle sin importar si son padres de familia o no, que es la excusa cada vez que alguien es detenido por una infracción, que saquen de las orillas de los Rios aquellos que por necesidad construyen allí y se hagan cumplir las normas de constitución para que las edificaciones soporten en los posibles fenómenos naturales de importancia.
Pero en lo que el hacha va y viene ! Dios vele por los ciudadanos!



