Desempeño de la alianza Rescate RD en las pasadas elecciones municipales

Por redacciones

Alfredo Cruz Polanco

En estas humildes reflexiones, luego de los resultados que se obtuvieron en las elecciones municipales del pasado 18 de los corrientes, no pretendemos hacer leñas del árbol caído, pero si hacer algunos señalamientos del rol desempeñado por la alianza Rescate RD en dichos comicios, los cuales pueden resultar de gran utilidad para las próximas elecciones presidenciales y congresuales a celebrase el 19 de mayo, si es que los partidos de oposición, el de la Liberación Dominicana (PLD), el de la Fuerza del Pueblo (FP) y el Revolucionario Dominicano (PRD) pretenden concurrir aliados a dicho certamen electoral.

En la victoria nadie se detiene a analizar y a buscar las razones del triunfo. Es en la derrota que siempre surgen las siguientes interrogantes tratando de buscar las posibles razones y sus causas: ¿Qué se hizo mal?, ¿qué cosa había que hacer y no se hizo?, ¿en qué se falló?, ¿quiénes fallaron o no cumplieron sus obligaciones y responsabilidades?, ¿por qué no se hizo?, ¿qué faltó por hacer?, ¿cuáles fueron las razones para que no se hiciera?, etc.

Lo primero que queremos expresar es que dicha alianza, por la forma como esta se concibió, desde el principio lució muy desarticulada y destemplada, tímida y débil, por lo que no inspiró confianza ni credibilidad en los propios actores ni en la militancia de los partidos que la conformaban. Por la falta de visón, celos políticos o intereses particulares presentes, no se le prestó atención a las provincias y a los municipios más importantes y de mayor votación; no se motivó a los jóvenes y a los nuevos votantes para que ejercieran el voto, que son la mayoría del padrón electoral; esta no mostró capacidad de movilización de los electores para que ejercieran el sufragio, algo vital en una elecciones, de ahí que a quien más afectó la gran abstención manifestada en estas elecciones fue a la propia oposición; la acostumbrada “logística” que en otrora siempre estuvo presente, esta vez brilló por su ausencia. En cambio, esta fue muy notoria, y excesiva en el partido oficial y en sus aliados.

En términos generales dicha alianza no se preparó para estas elecciones municipales, subestimando a un partido en el poder, con tantos aliados y con recursos económicos a borbotones como el PRM. Aun con las debilidades presentadas, esta pudo salir airosa en muchos importantes municipios y distritos municipales del país, si se hubiese fortalecido y cohesionado para enfrentar a un partido oficial que se preparó y unificó con el objetivo de hacer lo que fuera necesario para derrotarla. En muchas provincias y municipios cabeceras esta se mostró muy confiada y con un gran triunfalismo, pero no hizo lo que tenía que hacer para ganar.

Las elecciones municipales no atraen a una gran cantidad de votantes como las presidenciales. En todos los países se produce una gran abstención, sobre todo, cuando se escogen a candidatos impopulares y cuestionados. En las pasadas elecciones la abstención fue cerca de un 53%. Aunque en definitiva los resultados arrojados en las pasadas elecciones municipales no serán totalmente determinantes para las presidenciales y congresuales de mayo próximo, impactarán sobre ellas, por la percepción que estos produjeron y en razón de que solo restan 85 días para su celebración. Hay que recordar que en las elecciones congresuales de mayo año 2002, el PRD obtuvo 29 senadurías, sin embargo perdió las elecciones presidenciales del 2004. Algo similar puede volver a ocurrir si se deponen ciertas actitudes intransigentes.

Si en verdad se pretende romper con esta percepción y evitar un triunfo del PRM en primera vuelta, se debe conformar una verdadera y sincera alianza estratégica urgente en todas las provincias para las próximas elecciones. Para ello se deben colocar los intereses del país por encima de los particulares y partidarios. La misma debe ser sellada mediante un acto masivo, similar al que celebró el Frente Patriótico en 1996. Una segunda vuelta le permitirá a la alianza 45 días adicionales de campaña. Si hay que sacrificar algunas candidaturas se debe hacer.

En caso de que dichos partidos persistan en concurrir cada uno por separado a dichas elecciones, sería la crónica de una muerte anunciada. No se debe correr el riesgo de que habrá una segunda vuelta. No hay tiempo que perder.


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