En pleno torbellino del caso SeNaSa, cuando el país entero observa con lupa cada declaración oficial, sale el ex ministro de Obras Públicas, Deligne Ascención a montarse en la ola anticorrupción… justo cuando lo más prudente es guardar silencio y dejar que la justicia haga su trabajo.
Deligne escribió en X un mensaje impecablemente institucional —casi de manual— hablando de transparencia, integridad, deber y compromiso. Muy bonito todo. Pero hay momentos en política donde hablar no suma, sino que expone. Y este es uno.
El caso SeNaSa está demasiado caliente, demasiado sensible y demasiado cerca de un Gobierno que intenta cuidar cada palabra. En situaciones así, lo que se espera de funcionarios con historial de cuestionamientos públicos no es protagonismo, sino prudencia.
Hay momentos para dar declaraciones, y hay momentos para bajarle dos y no buscarse un fuego innecesario. Este era el segundo.
Porque, siendo sinceros, el país no está ahora mismo esperando reflexiones de Deligne sobre corrupción. No. Lo que está esperando es resultados, claridad y justicia en el caso SeNaSa. Y sobre todo, que quienes no tienen arte ni parte en ese expediente, se queden exactamente donde deben estar: en las gradas, observando.
Deligne… en política también existe el silencio estratégico. Y a veces, habla más que un comunicado entero.



