Por Pablo Peña Caimares, Contralmirante ®, consultor y gestor de políticas de Seguridad y Defensa Nacional
Continuando con nuestros comentarios sobre el Consejo Nacional de Seguridad y Defensa de República Dominicana queremos dejar claro que no pretendemos igualar la estructura y el alcance de las responsabilidades del consejo de seguridad dominicano con el de otros Estados, entendemos que a pesar de que en todos los países donde se han creado estos órganos, han sido motivados por un propósito similar, asesorar al presidente y principal decisor de ese país, en materia de seguridad y defensa, pero creemos prudente señalar, que no obstante a esta similitud, cada Estado/Nación estructura y asigna funciones al propio, en base a las necesidades y la realidad que vive ese país.
Basado en esta aclaración, afirmamos entendemos que la estructura, la funcionalidad y la dinámica de trabajo del consejo de dominicano deben estar diseñada en base a la realidad de este pequeño Estado caribeño, priorizando la singularidad de nuestro perfil geopolítico en el que resalta el hecho de habitar una isla, compartida con otra nación con características étnicas/culturales muy diferentes y con grandes falencias en todos los ámbitos del poder (político, económico, sicosocial, militar y tecnológico), lo que ha provocado que en algunos escenario, ese país, se haya catalogado como un «Estado fallido». situación ésta que motiva una gran migración de sus nacionales hacia nuestro territorio, acción que provoca una gran presión, con grandes posibilidades de convertirse en una amenaza, para la Seguridad Nacional Dominicana con efectos funestos para el medio ambiente, salud, educación, seguridad ciudadana y la preservación de nuestros principios y valores, ademas en detrimento de nuestras tradiciones culturales. Todos sabemos que esta situación, de no tomarse las medidas pertinentes para reducir los riesgos, podría evolucionar hasta convertirse en una grave amenaza para el pueblo dominicano.
Antes de continuar queremos aclarar que aunque en futuras entregas trataremos detalladamente todo lo relacionado con la composición y las responsabilidades de la oficina del Consejo Nacional de Seguridad y Defensa, que será coordinada por el Asesor o Consejero de Seguridad Nacional del Presidente de la República, hasta el momento no lo hemos hecho, nos hemos limitados a señalar las que a nuestro juicio son las debilidades en la estructuración del citado consejo, hecha esta aclaración, nos permitimos decir que compartimos la inquietud de las personas que han afirmado que para realizar un análisis de la situación general dominicana, enfocándonos principalmente en la determinación de las posibles causas del aumento de los niveles de inseguridad, se debe priorizar el estudio de los problemas generados por la pobreza y la exclusión social predominante en nuestra sociedad. Este y otros aspectos metodológicos y vinculados a la dinámica de trabajo que serían utilizados por los analistas que estarían encargado de realizar el planeamiento de la Seguridad Nacional, serán tratados mas adelante. Reconocemos el gran esfuerzo realizado en nuestro país para reducir los niveles de inseguridad en las ciudades dominicanas y no pretendemos negar que una de las causas para el aparente fracaso de las actuales y las pasadas autoridades gubernamentales en lograr aumentar los niveles de seguridad pública y ciudadana, no esté relacionado, en una gran proporción, a que previamente no se pusieran en ejecución políticas orientadas a reducir los niveles de pobreza predominante en nuestra nación ya que esta situación provoca que en nuestra barrios, sin importar lo que hagan los gobiernos, la delincuencia callejera no disminuya. Tal como afirmara un eminente profesor y experto en Seguridad y Defensa:
«Por cada excluido social, se esconde un depredador social. Los esfuerzos públicos por disminuir los niveles de inseguridad callejera, que incluyan la eficacia policial y los aprestos en el sistema de justicia para castigar los delitos, solo serán medidas paliativas, pero jamás serán de índole permanente y definitiva. No existen países con pobreza, que no tengan índices de inseguridad pública, salvo que se trate de sociedades con culturas en las que los ciudadanos tengan una comprensión aprendida de su pobreza, la cual tiene una aceptación como designio divino. Eso ocurre en la India y otras culturas. Así de simple!!!»
Compartimos su opinión, pero aclaro que precisamente, por razones como las que expone este distinguido profesor es que insistimos en sugerir que entre las responsabilidades del Consejo de Seguridad Nacional de República Dominicana también esté incluida la de asesorar al Presidente en lo referente a educación, salud, cultura, bienestar social, eso incluye todo lo relacionado al ámbito sicosocial y voy más lejos, soy de los que piensa que en las debilidades manifiestas en ese campo, sumadas a los graves problemas económicos, está la raíz de todos los problemas de seguridad en países como el nuestro, agravados por nuestras debilidades en el ámbito político.
Cuando dividimos el poder en ámbitos, campos o expresiones, lo hacemos para fines de estudios y análisis, pero en realidad el poder es indivisible y lo que sucede en uno de sus campos está directamente vinculado o repercute en los otros, así vemos que un problema económico impacta directamente en lo social, lo político, etc., etc. y viceversa. No podemos considerar separar los problemas sociales de los económicos, ni de los políticos.
Volvemos a insistir en la necesidad de recordar que nuestra realidad es muy diferente a la de los poderosos países que son o han sido polos de poder en nuestro mundo, por lo que pretender que nuestras instituciones, entre la que está el Consejo de Seguridad y Defensa, se organice y funcione con un alcance similar al de estos poderosos estados, sería una pretensión utópica.



