El Pregonero, Génova, Italia.-Desde la mirada de la República Dominicana, un país que históricamente ha apostado por la convivencia, el diálogo y la cultura como puentes de entendimiento, la ciudad italiana de Génova ofrece hoy un ejemplo inspirador de cómo las naciones pueden conectar al mundo desde la paz y no desde el conflicto.
El pasado 28 de diciembre de 2025, Génova celebró la segunda edición de “Kick War Away”, una iniciativa que fusionó deporte, arte y participación comunitaria para enviar un mensaje claro a la comunidad internacional: la paz, el respeto mutuo y la inclusión no son discursos abstractos, sino prácticas posibles cuando se trabaja desde la gente.
Conocida como la cuna de Cristóbal Colón, Génova ha sido durante siglos símbolo de exploración y conexión entre continentes. Hoy, esa herencia histórica se resignifica: de punto de partida de grandes travesías, la ciudad se proyecta como un puerto de diálogo global, en un contexto mundial marcado por divisiones, guerras y desconfianza.
Las actividades iniciaron en el campo deportivo de Prà, donde niños, jóvenes y adultos participaron en partidos amistosos y dinámicas de integración, destacando valores como el trabajo en equipo y la convivencia. Uno de los momentos más emotivos fue cuando los participantes alzaron una pancarta con la palabra “Paz” escrita en varios idiomas, seguida de un golpe simbólico a un balón de fútbol, representando una paz sin fronteras.
En horas de la noche, el Teatro del Ponente se convirtió en escenario de intercambio cultural. Bajo la conducción de Giorgio Primicerio, la ceremonia incluyó la interpretación del himno nacional italiano y presentaciones artísticas del tenor Davide Pastorino y el guitarrista Luca Borriello, demostrando que la música y la cultura siguen siendo lenguajes universales capaces de unir pueblos más allá de las diferencias.
Uno de los puntos centrales del evento fue la lectura de la Declaración de Génova, un documento que proclama la paz como una responsabilidad humana compartida y exhorta especialmente a la juventud a asumir el diálogo, la cooperación y el respeto como pilares de las sociedades futuras y del desarrollo sostenible.
La jornada fue liderada por el embajador Alfredo Maiolese, secretario general de la Organización Mundial de Estados –Parlamento Internacional para la Seguridad y la Paz (WOS-IPSP), con el respaldo de dicha organización y el apoyo de la Liga Musulmana Europea. Maiolese destacó que “la verdadera paz nace del entendimiento entre las personas y del intercambio cultural desde la base social”.
Desde una perspectiva dominicana, donde el deporte, la música y la cultura han sido históricamente herramientas de cohesión social, la experiencia de Génova reafirma que las ciudades y las comunidades pueden convertirse en actores clave del diálogo global, complementando la diplomacia tradicional.
Entre carreras en el campo deportivo y melodías en el teatro, Génova dejó claro que la paz no es solo un ideal, sino una construcción diaria. Así, la ciudad zarpa nuevamente al mundo, transformada de la Ciudad de Colón a un Puerto de Paz, llevando consigo un mensaje que también resuena en el Caribe y en la República Dominicana: la paz se construye con la gente, desde la cultura y con la juventud como timón.



