Por Liza María Martínez
El Pregonero, Santo Domingo.- La inteligencia artificial se ha convertido en uno de los principales temas de preocupación dentro de la comunicación política moderna, especialmente por su impacto en las campañas electorales y en la construcción de la opinión pública.
Así lo dejó entrever Daniel Ivoskus, director del Congreso Internacional de Comunicación Política, durante la rueda de prensa de presentación de la edición 2026 del evento.
Durante el encuentro con medios, surgieron cuestionamientos sobre el papel de la inteligencia artificial en los procesos políticos actuales, particularmente en relación con su potencial para influir en percepciones, manipular contenidos y afectar la confianza ciudadana. Ante esto, Ivoskus reconoció que se trata de una realidad ineludible que ya está impactando tanto a partidos políticos como a consultores, medios de comunicación e investigadores.
“El objetivo no es demonizar la herramienta, sino entender cómo utilizarla”, explicó, al señalar que la inteligencia artificial puede representar tanto una oportunidad como un riesgo, dependiendo del uso que se le dé.
En ese sentido, destacó la importancia de generar estrategias que permitan enfrentar escenarios de crisis, especialmente ante campañas negativas o ataques digitales que puedan surgir a partir de estas tecnologías.
El director del congreso también subrayó que uno de los grandes desafíos actuales es la sobreinformación y la transformación del ecosistema mediático, afectado incluso por la irrupción de la inteligencia artificial en los portales digitales. Esta situación, dijo, obliga a replantear la forma en que los actores políticos y comunicacionales se posicionan frente a una audiencia cada vez más expuesta a contenidos automatizados.
Indicó que el Congreso Internacional de Comunicación Política 2026 buscará reunir a expertos que analicen estas tendencias, compartan experiencias y propongan soluciones frente a los nuevos retos que enfrenta la comunicación en el ámbito político.
Ivoskus afirmó que la preocupación por el uso de la inteligencia artificial no se limita a un solo sector, sino que se extiende a toda la sociedad, al tratarse de una herramienta capaz de influir directamente en la confianza pública y en la dinámica democrática.



