Editorial

Cuidemos el CAID

El Pregonero
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Uno no quiere ser mal pensado pero hay cosas que si no son a propósito la suerte entonces juega un papel importante, en medio de la alharaca Soberana se hizo público el traslado nueva vez de  el CAID que cuando fue concebido en los gobiernos pasados era una responsabilidad del Despacho de la Primera Dama luego fue trasladado al Ministerio de Salud Pública y ahora otro decreto lo trasladó al Ministerio de Educación que supuestamente lo gestionara financiera y administrativamente en una alianza extraña con Salud Pública decimos extraña porque esto podría añadir más burocracia en un sector sumamente sensible, el decreto es del 2023, pero no se hizo público hasta ayer y en medio del estrallon de la Yaport, las fundas de cemento de Cheddy, las quejas o críticas al Soberano y el corredor humanitario de Haití, el tema no recibió la atención que se merece y necesita.

El Centro de Atención Integral para la Discapacidad (CAID) explica en su página que es un órgano desconcentrado, tanto funcional como territorialmente, adscrito ahora al Ministerio de Educación, con el objetivo de brindar un servicio integral de calidad en la evaluación, diagnóstico y proceso terapéutico de los niños de cero a doce años con trastorno del espectro autista, síndrome de Down y parálisis cerebral, que les permita alcanzar un mayor desarrollo posible de sus potencialidades y lograr su efectiva inserción educativa y social, por lo que sabe, las razones son de índole económica ya que con su 4% sub utilizado tienen el dinero necesario en una institución que merecería mejor suerte.

El cuidado de un niño especial puede superar hasta los $ 100, 000.00 con el problema inicial de que es la única institución pública en el país que reúne en un sólo sitio casi todas  las necesidades básicas y con el ingrediente que la oferta en el sector privado es deficiente, insuficiente y prohibitiva para casi todos los bolsillos, por lo que las familias pasan un verdadero viacrucis, que termina agudizándose cuando llega a los 12 años y el niño es expulsado del sistema,  en el caso del sector público que de por sí tampoco da abasto.

Alrededor del 12% de la población infantoadolescente sufre de discapacidad o una condición de carácter intelectual y esto es mal contado, así que no es que se trate de una población precisamente pequeña, Educación  consuetudinariamente no se ha caracterizado precisamente por su eficacia, no ha sabido enfrentar los temas psicológicos que se presentan en sus aulas, para muestra el alto incidente de Bullying, acoso, violencia etc., que ha cada rato se hacen público y que reflejan los levantamientos que allí se presentan, sin que parezca que pueden poner coto,  las contínuas huelgas de los maestros, las obvias deficiencias administrativas a juzgar por las quejas de falta de personal, aulas e insumos a pesar de tener todo el dinero del mundo y un chin más y ni hablemos del hecho de que en 4 años no han podido presentar unos libros que sirvan.

No nos mal entiendan, estamos conscientes de la necesidad de recursos, en un área que necesita ser ampliada, pero asusta que una institución que no ha dado pie con bola en su principal actividad, que ha mostrado una voracidad y negligencia bárbara,  se ocupe del tema y que termine siendo como con el 911 más la sal que el chivo. Cuidemos el CAID, no puede estar de pin pon saltando de manos, los niños que allí van no tienen otra opción.