Opinión

Cuando Luis Abinader deje el poder

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Por Nicolás Mateo

 

Cuando el presidente Luis Abinader deje el poder en el 2028, se acabará la idolatría y los aplausos, otro tendrá el poder de colocar la publicidad, las verdades empezarán a salir, no habrá razones para rendirle pleitesía, se acabará el miedo, los rencores reprimidos aflorarán, será desvelado el reino de las mentiras, y será desterrada la urticante pasión por la simulación y las poses.

 

Si Abinader es sustituido por uno del Partido Revolucionario Moderno(PRM), que no resulte tan populista e irresponsable con el manejo de la cosa pública como el actual mandatario, tendrá que decirle al país la verdad de lo que encontró, para no cargar con la responsabilidad histórica del desastre que le dejarán.

 

Ese nuevo presidente salido de las filas del PRM, deberá, como una forma de ganar la confianza de la sociedad y poder pactar acuerdos que saquen al país del atolladero que encontrará, desvelar todo lo que se hizo en esos funestos ocho años de Gobierno de Abinader, y las condiciones críticas en que encuentra las finanzas públicas y el deterioro de los servicios y las instituciones.

 

Aunque sea de su propio partido, el nuevo mandatario tendrá que admitir ante el país que es demasiado pesada la carga de la deuda externa, que los subsidios al sistema eléctrico son una guillotina en la garganta del pueblo dominicano, que las cientos de miles de botellas en la nómina, y de pensionados de forma alegre, no lo dejarán hacer un gobierno decente.

 

Tendrá que pedir perdón a sociedad dominicana por la forma irresponsable que fue conducido el país durante esos dos cuatrienios de Abinader, so pena de que su gobierno zozobre antes de empezar. Es más, en mismo día de la toma de posesión, en el discurso de   juramentación tendrá la obligación de comunicarle al país del desastre que le están entregando.

 

Pero, si es un líder de la oposición que sucede en el mando al presidente Abinader, tendrá, no solo que hacer todo lo antes expuestos, sino que el mismo 16 de agosto de 2028 se verá en la obligación de declarar el país en estado de emergencia, y anunciar a la nación un plan de recuperación que conllevará enormes sacrificios para todos.

 

Deberá de inmediato designar comisiones multidisciplinarias para entre otras cosas: depurar la nómina pública y revisar una por una todas las pensiones privilegiadas otorgadas por motivos políticos por Luis Abinader; buscar salida de urgencia a la situación agobiante de la deuda externa; al déficit del sistema energético, al desastre que encontrará en la producción agropecuaria, en el sistema de salud y en la educación.

 

El nuevo mandatario deberá designar un procurador especial, que no esté contaminado con la justicia actual, para que investigue el destino de los mas de 40 mil millones de dólares tomado prestado, de los 775 millones de dólares que prestó Aerodom como condición para conseguir la renovación del contrato de administración de los aeropuerto, incluyendo la revisión de dicho contrato.

 

Pero de igual forma, tendrá que poner en manos de la Procuraduría Especializada Contra la Corrupción(PEPCA), previo a su depuración y saneamiento, una exhaustiva investigación sobre todos los Bonos entregados en los dos cuatrienios; los 22 mil millones prestados por el Banco Agrícola en campaña; las estafas de mas 754 millones en el programa Supérate, los escándalos de alquileres de locales de la Oficina Presidencia de Tecnología Información(OPTIC); así como los escándalos de las jeringas y las vacunas en Salud Pública, entre otros hechos reñidos con la ley.

 

El mandatario que se juramente el 16 de agosto del 2028, tendrá que hacer como el doctor Joaquín Balaguer en 1986, y poner a sus funcionarios, luego que hagan un levantamiento, que informen al país con lujo de detalles,  de lo encontrado en cada institución, so pena de cargar con un muerto ajeno.

 

De esa misma manera, ese gobierno tendrá que arribar a algunos acuerdos con las autoridades de los Estados Unidos, a fin de recibir y facilitar informes detallados de los casos de narcos políticos extraditados y condenados en esa nación, con el propósito de que puedan ser procesados otros personajes, y recuperados cientos de millones de pesos provenientes del lavado de activo y el narcotráfico, que con la complicidad de las actuales autoridades se han quedado en poder del bajo mundo.

 

Si ese próximo Gobierno de la que hoy es oposición hace lo que tiene que hacer, quedará al desnudo lo que ya todo el mundo sospecha: que la gestión que encabezó Luis Abinader ha sido la mas irresponsable, la de mayor impunidad, la mas desastrosa, la mas permisiva, y la mas corrupta de toda la historia, pese a las poses de honestidad y transparencia.