Opinión

Cuando el conflicto en Oriente Medio, Sube el precio al pan a la RD

Luis matias
Economista


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Imagine que usted es pescador en Barahona, comerciante en La Duarte o motoconchistas en Santiago. Esta mañana, al llenar el tanque de su motor, pagó casi RD$15 más por galón que hace apenas dos semanas; nadie le envió una carta explicándole por qué, nadie le preguntó si estaba de acuerdo. Simplemente, el precio cambió, y con él, cambió también el costo de llevar a su hijo a la escuela, de comprar los víveres de la semana y de mantener su negocio a flote.

Lo que acaba de leer no es ficción, es la realidad de millones de dominicanos en este mes de marzo de 2026, y la explicación tiene nombre y apellido: el conflicto bélico entre Estados Unidos e Irán está sacudiendo los mercados petroleros internacionales, y la República Dominicana país que no produce una sola gota de petróleo lo está sintiendo en carne propia.

El 28 de febrero de 2026, fuerzas de Estados Unidos e Israel lanzaron ataques militares contra Irán. Para muchos dominicanos eso sonó como una noticia lejana, casi de película, pero hay un dato geográfico que lo cambia todo: Irán controla el Estrecho de Ormuz, una franja de mar de apenas 33 kilómetros de ancho por donde pasa el 20% de todo el petróleo que consume el mundo y  cuando ese paso se cierra o se amenaza, el precio del crudo se dispara en todo el planeta, sin excepción. Así ocurrió; el precio del barril de petróleo WTI el de referencia para el Caribe subió más de un 70% en los primeros meses del año, según reportó la Agencia Internacional de Energía. Eso es lo que los economistas llamamos un shock externo: un golpe que viene de afuera y sobre el cual el país no tiene ningún control.

¿Y por qué nos afecta tanto a nosotros? Porque la República Dominicana importa prácticamente el 100% de los combustibles que consume, cada litro de gasolina, cada galón de gasoil, cada metro cúbico de gas viene del extranjero y se paga en dólares, eso significa que somos precio-aceptantesn,no podemos negociar, no podemos producir más barato, solo podemos pagar lo que el mercado internacional dicte.

Para la semana del 21 al 27 de marzo de 2026, el Ministerio de Industria, Comercio y Mipymes (MICM) fijó la Gasolina Premium en RD$305.10 por galón, la Regular en RD$287.50 y el Gasoil Regular el combustible de los camiones, autobuses y generadores en RD$239.80. En apenas quince días, los precios acumularon alzas  de RD$15 por galón un 5%. Ese aumento puede parecer pequeño mirando un galón. Pero hagamos el ejercicio correcto: un camión de distribución de alimentos usa unos 80 galones por viaje. Eso son RD$1,200 más por viaje. Si ese camión hace tres viajes a la semana, son RD$3,600 adicionales solo en combustible. ¿A dónde va ese costo? A usted, al precio del pollo, del arroz y de la leche en el colmado.

A esto se suma el Avtur el combustible de los aviones que subió más de RD$88 en solo dos semanas, llegando a RD$323.49 por galón llevando esto a La Asociación Dominicana de Líneas Aéreas fijar una posición acerca  que los pasajes aéreos podrían encarecerse hasta un 12% de forma inmediata; para un país cuya economía el turismo aporta aproximadamente   un 16%, eso no es una estadística, es una amenaza directa al empleo de cientos de miles de dominicanos.

Dicha situación ha llevado a las autoridades a  tomar una decisión que tiene lógica, subsidiar una parte del golpe y trasladar otra parte al consumidor de forma gradual. Para esta semana, el Estado absorbió más de RD$45 por galón en la gasolina Premium y más de RD$90 en el gasoil óptimo, con una reasignación presupuestaria de RD$10,000 millones para cubrir esa diferencia.

Adicionalmente decide  congelar el precio del Gas Licuado de Petróleo (GLP), el gas de cocina que usan la mayoría de los hogares dominicanos; esa medida protege directamente  las familias más humildes .Sin embargo, hay que ser honestos, este esquema tiene un límite. El presupuesto nacional contemplaba alrededor de RD$12,000 millones para subsidios de combustibles, calculados asumiendo un precio del petróleo de US$65 el barril y con los nuevos precios internacionales muy por encima de ese número, si el conflicto se prolonga meses, la presión sobre las finanzas públicas será insostenible. Y cuando el subsidio se agote, el ajuste que vendrá será mucho más doloroso que el gradual de hoy.

En consecuencia a esto en el campo político la oposición, ya está exigiendo transparencia: quieren que el Gobierno divulgue en detalle los costos de importación, los márgenes de ganancia de las distribuidoras y la composición impositiva de cada galón,  Es un reclamo legítimo que el Gobierno debería atender, no solo por presión política, sino porque la ciudadanía tiene derecho a saber exactamente cuánto paga y por qué.  Siendo el combustible es el sistema nervioso de toda la economía, y cuando sube, todo sube con distintos tiempos de retraso, pero sube.

Este fenómeno es llamado  inflación de segunda ronda, y es particularmente perverso porque es silencioso. No hay un anuncio oficial que diga «el arroz subió porque subió el gasoil». Simplemente, el dominicano llega al colmado y nota que su dinero rinde menos en tal sentido las autoridades  ya están monitoreando estos efectos, pero las proyecciones son claras: si el petróleo se mantiene elevado por varios meses, la inflación importada será significativa.

Con un agravante adicional que pocos mencionan; la caída en las remesas. Según los reportes del Banco central  en febrero de 2026 entraron al país US$887.9 millones en remesas, es decir, casi US$30 millones menos que en el mismo mes del año anterior, razón justificada y es que  los dominicanos que viven fuera del país  también están sintiendo la inflación del petróleo, tienen menos dinero disponible y, por tanto, envían menos a sus familias que para los hogares que dependen de ese ingreso mensual, se convierte en un golpe doble.

La incertidumbre no se queda en ambiente doméstico, sino, que organismo internacionales como el FMI en voz de la directora  Kristalina Georgieva, ha advertido que si el conflicto bélico en Medio Oriente se prolonga, tiene potencial de afectar el crecimiento y la inflación de economías pequeñas de forma significativa, esa advertencia no es para las grandes potencias: es exactamente para países como el nuestro.

Sin embargo en nuestro país no aprendemos del pasado, las energías renovables siguen siendo una fracción marginal de la matriz energética nacional, cada crisis petrolera encuentra al país igual de desprotegido que la anterior, cada peso invertido hoy en energía solar o eólica es un peso que mañana no tendremos que pagarle a Irán, a Arabia Saudita o a Venezuela; es soberanía real, no discurso.