Hace casi un año que apresaron a los que se creían que eran los asesinos de Paula Santana, sólo para que ahora le salgan a su familia y al país con que la fiscalía admite que no tiene pruebas contras los acusados, entonces… ¿Porqué los acusaron en primer lugar ?
Al parecer todos los fiscales cojean del mismo pie, o arman expedientes gigantescos inmanejables o vacíos que luego se caen en los tribunales, sin respeto alguno ni por las víctimas, ni por sus familia, ni tan poco por los acusados, que cuando resultan inocentes, entonces se les vomita a la sociedad de nuevo, traumados, sin trabajo y sin indemnización alguna y ni siquiera un excúsame por una vida semi destruida por la incapacidad e irresponsabilidad de la justicia independiente.
No pequemos de ingenuos, si la fallecida fuese de algún apellido sonoro o con bolsillo hondo, este “error” en la recabación de pruebas jamás hubiese sucedido, después de todo nuestra Policía Nacional nos ha demostrado una eficiencia pasmosa en otros casos, que una persona desaparezca en medio del trabajo, en una zona franca, en una ciudad llena de cámaras no debió haber sido tan difícil, dar con los culpables, si hubiese habido interés en resolver realmente el caso y no en salir del paso rápido ante la embestida de la opinión pública.
Difícil será tanto tiempo después recabar alguna prueba concluyente, en un país que no se caracteriza porque su ministerio público cuida absolutamente nada, ya no hablemos de pruebas de ese tipo, pena por la fallecida y su familia que posiblemente no reciba justicia o la reciban de manera tardía y si resultan finalmente que son inocentes pena, por los dos acusados, presentados ante la opinión pública sus vidas destruidas porque la duda quedará, gracias a nuestro maravilloso ministerio público independiente.
Todos debemos de rogar nunca terminar en manos de la Justicia porque sin importar en qué lado se esté, es una verdadera lotería lo que se juega.



