Uno no sabe a ciencia cierta cuál fue la estrategia tras el discurso del Presidente Luis Abinader, es como si por su duración quisiese parecer que son tantas las realizaciones que el tiempo no hubiese dado, de haber sido más prudente con el manejo del tiempo y aunque hay logros indudables en esta gestión como en todas, tambien hubo mucho de excusas, que poco importan, puesto que cuando se va al supermercado nadie piensa en pandemia, en guerra ni en inflación, los problemas se saben que están, lo que se busca es que el gobierno de turno, si no los puede solucionar, al menos reduzca su impacto.
Tres horas es mucho tiempo y se notaba en el público, todos y cada uno de los expertos comunicacionales del momento invitan a los speaker en cualquier área a ser más concisos y precisos, explican que no existe el monopolio de la atención por parte del oyente, hay que competir con demasiadas distracciones como para que la gente preste atención por más de 30 minutos, sin contar que al ser tan largo la mayorÃa sin ayuda del escrito, posiblemente se pierde el hilo y se corre el riesgo de además de aburrir, ser repetitivos.Â
Sabrán porqué, lo habrán hecho, pero pareciera que quien lo redactó quiso abarcar demasiado, sin contar que hay unos cuantos datos que no parecen coincidir. Hay que ser cuidadosos cuando del Presidente se trata y parece que se dejaron arrastrar al escenario de la oposición y no al de oficialismo.Â
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