Por Evaristy Jiménez
En el año 2019, iniciando el primer mes, es bien sabido que en la República Dominicana se celebran muchas fechas significativas, como el natalicio de Juan Pablo Duarte y, el 21 de enero, la festividad religiosa dedicada a Nuestra Señora de la Altagracia, madre protectora del pueblo dominicano.
Curiosamente, esta misma fecha fue elegida por los exiliados del régimen trujillista para fundar en La Habana el Partido Revolucionario Dominicano (PRD).
El PRD fue concebido, en esencia, por el Dr. Cotubanamá Henríquez, hermano del ilustre Pedro Henríquez Ureña e hijo de Máximo y Camila. En ese mismo año, José Araujo y quien suscribe este artículo viajamos a celebrar los 80 años de la creación del PRD.
Para ese entonces, ostentaba el cargo de vicepresidente nacional de la organización. Se celebró una misa donde participaron autoridades locales y representantes del Estado dominicano con motivo del Día de la Altagracia. Nosotros, además, rendimos honor a aquella histórica reunión en La Habana que dio vitalidad a una democracia incipiente, agradeciendo a Dios por coincidir en una fecha con tanto simbolismo, como lo fue también la del 16 de julio de 1838, cuando doña Chepita hospedó en su casa a los fundadores de La Trinitaria.
El año 2019 fue electoral en todos los sentidos. Estaba en plena vigencia la nueva Ley de Partidos Políticos, y hacia el final de ese ciclo llegó la pandemia del COVID-19.
Desde nuestra posición, trabajamos con empeño para que la gran familia del PRD se unificara en torno a la candidatura de Luis Abinader. Desde el Congreso de 2010, ya sosteníamos en nuestra mesa de trabajo que la solución más adecuada al tema de la reelección era adoptar el modelo presidencialista limitado a un máximo de ocho años.
La idea era servir a la sociedad desde fuera del espacio político contaminado, que tanto daño ha causado a nuestras pequeñas naciones.
Creo en la causalidad, también en la suerte, y mucho más en el destino; aunque este último, en muchos aspectos, puede ser modificado por las personas.
A nadie, sentado en su casa, le han llevado más que regalos de cumpleaños o del Día del Padre y la Madre. Soy amante de los deportes, y en la competencia gana quien más corazón pone en su desempeño.
Lo mismo sucede en la política y en la guerra. A veces no entendemos del todo qué nos impulsa a rendir homenaje a esos grandes hombres y mujeres. En aquella ocasión, solo participó una mujer, que, a diferencia de doña Chepita, no puso su casa al servicio de la causa.
El PRM representa la fusión de ese fundamento esencial de Juan Isidro Jimenes Grullón y Juan Bosch. Los «Juanes» fueron dos figuras emblemáticas del PRD, junto a un estratega de lujo como don Ángel Miolán.
El PRM nació del PRD, al igual que el PLD y Alianza Social Dominicana (ASD). La diferencia es que, cuando Jimenes Grullón dejó el PRD, su nuevo proyecto nunca llegó a ser opción real de poder; y lo mismo ocurrió cuando José Rafael Abinader intentó encaminar un nuevo rumbo. Sin embargo, en un momento de peligro para la democracia dominicana, todas las energías del PRD y del pueblo se canalizaron hacia el Partido Revolucionario Moderno (PRM).
Tras las elecciones de 2016, por primera vez se evidenció cómo un grupo importante de dirigentes se llevó consigo la militancia y el cariño del pueblo.
Espero que los candidatos que aspiran a puestos de dirección partidaria tomen esto en cuenta. La corriente Unión y Solidaridad estará vigilante, confiando en la palabra del jefe de Estado y de la nación, Luis Abinader.
El esfuerzo de crear este partido no debe estar dirigido únicamente a gobernar ocho años bajo la impronta de un solo individuo. Cuando falte la guía y se quiera retomar el camino, el himno del partido será nuestra mejor brújula.
En los tiempos difíciles, los Trinitarios nos darán fuerza, y cuando estemos en plena capacidad de comprender el gran reto que enfrentamos, entonces deberemos recurrir a la energía del himno inspirado por el Dr. José Francisco Peña Gómez.
No hay nada que pueda hacernos perder el norte. Uno u una será el candidato o candidata, y con él o ella estoy seguro de que seguiremos defendiendo nuestro derecho al bienestar. Gracias a Raquel Arbaje y a Luis Abinader: ese maravilloso matrimonio nos regaló un himno con una fuerza extraordinaria.



