Por Jorge Lendeborg
“El bien de a poco, el mal todo junto”, así lo decía Maquiavelo, y esta máxima cobra especial relevancia cuando se trata de comunicar reformas fiscales en un entorno político y social tan dinámico como el de la República Dominicana. El presidente Luis Abinader, quien recientemente ganó el derecho a un segundo mandato con una gran mayoría de votos, goza de la confianza del pueblo. Su liderazgo ha sido fundamental para mantener la estabilidad del país en momentos difíciles. Ahora, se enfrenta a uno de los mayores retos de su mandato: implementar una reforma fiscal que, si bien es necesaria, ha generado incertidumbre y miedo en la población debido a la falta de una estrategia comunicacional efectiva.
En esta era de transparencia, el gobierno no puede permitirse errores de comunicación. Las buenas noticias se dosifican, pero las malas, como los ajustes fiscales, deben explicarse de manera integral y desde el principio. De esta manera, no solo se muestra respeto al pueblo, sino que se fortalece la credibilidad del liderazgo. En tiempos difíciles, el pueblo no siempre exige buenas noticias, pero sí tiene derecho a un mensaje claro, directo y empático.
1. Comunicación de crisis: El temor ante la reforma fiscal
Uno de los mayores problemas que ha enfrentado el gobierno es la especulación que ha proliferado en medios y redes sociales sobre las posibles consecuencias de la reforma. Sin una narrativa coherente que responda a las preocupaciones del pueblo, el vacío de información ha sido llenado por rumores que han alimentado el miedo y el rechazo. El desafío comunicacional es claro: explicar los beneficios de la reforma de manera sencilla y accesible para todos los sectores de la sociedad.
El riesgo político y la presión tributaria son temas complejos, pero pueden ser manejados de manera estratégica si se adoptan las mejores prácticas comunicacionales. En lugar de tratar de ocultar los aspectos difíciles de la reforma, el gobierno debe adoptar una política de transparencia radical, explicando todas las consecuencias desde el inicio, aunque sean negativas. Al hacerlo, se genera confianza en el liderazgo del presidente Abinader y se reduce el espacio para la desinformación.
2. Transparencia en los motivos: La narrativa fiscal
Toda reforma fiscal tiene razones económicas y sociales detrás de su implementación. En este caso, la necesidad de recaudar más fondos para mantener la estabilidad económica del país y financiar programas esenciales debe ser el núcleo de la narrativa pública. Pero no basta con mencionar estos motivos en términos técnicos: se debe crear una narrativa clara, concisa y humana que explique cómo esta reforma beneficiará a la mayoría de los dominicanos a largo plazo, resaltando temas como la mejora en los servicios públicos, la inversión en infraestructuras, o la estabilidad económica que permitirá mayores oportunidades de empleo.
Para lograrlo, es esencial que se construya un mensaje sólido con aportes de expertos en economía, finanzas, comunicación y asuntos legales. La construcción de esta narrativa, cuidando cada ángulo, es una inversión en la credibilidad del gobierno y del presidente Abinader, quien ha demostrado ser un líder comprometido con el progreso del país.
3. Empatía: El valor humano en la comunicación
Es crucial recordar que, más allá de las cifras y los argumentos técnicos, las decisiones del gobierno impactan a personas con emociones. La reforma fiscal toca a todos los sectores de la sociedad, desde el pequeño empresario hasta el trabajador informal. Por ello, el mensaje debe ser empático y cercano, y debe ser el propio presidente Luis Abinader quien lo comunique personalmente.
No hay nada más efectivo que un líder que da la cara, que habla directamente con el pueblo, que reconoce las dificultades y expresa emociones genuinas. La empatía no es solo una estrategia, es una obligación moral cuando se toman decisiones que afectan a toda una nación. Abinader ha demostrado ser un líder accesible y cercano a la gente, y en este momento debe utilizar esa conexión para explicar el propósito de la reforma fiscal y los beneficios que traerá a futuro.
4. Plan de comunicaciones multi-stakeholders: Alcanzar a todos los sectores
La reforma fiscal afectará a múltiples actores: empleados públicos, el sector privado, sindicatos, empresarios, ciudadanos de a pie, los medios de comunicación y más. Es fundamental que cada uno de estos grupos reciba el mensaje adecuado en el momento oportuno, y que se mantenga la coherencia en los mensajes, aunque se varíe el nivel de detalle dependiendo del sector.
Es recomendable diseñar un manual de mensajes proactivos y reactivos, que no solo permita anticipar preguntas y objeciones, sino que también evite la improvisación cuando se presenten situaciones críticas. Además, el uso de herramientas modernas de comunicación, como las redes sociales, debe ser parte integral de este plan, asegurando que el mensaje llegue a todos los rincones del país, especialmente a aquellos sectores que más podrían verse afectados.
5. Conclusión: La transparencia como estrategia de éxito
El presidente Luis Abinader se enfrenta a un momento crucial en su gobierno. El pueblo ha confiado en él para llevar a la República Dominicana hacia una nueva etapa de estabilidad y progreso, y esta reforma fiscal es un paso importante en ese camino. Sin embargo, el éxito de esta medida dependerá en gran medida de la capacidad del gobierno para comunicarla de manera clara, transparente y empática.
El pueblo dominicano ha demostrado su confianza en Abinader, y ahora espera que él explique con firmeza y claridad los sacrificios necesarios para el bienestar futuro del país. Al adoptar una estrategia de comunicación que integre estos principios, el presidente Abinader puede transformar un momento de crisis en una oportunidad para fortalecer su vínculo con el pueblo y asegurar un legado de liderazgo responsable y transparente.



