Testigo del tiempo
J.C. Malone
Los tres principales partidos políticos dominicanos, cuyos líderes gobernaron durante las últimas tres décadas, creando el desastre nacional del país, sufrieron un duro revés en Nueva York.
Los partidos Revolucionario Moderno (PRM, gobernante), de la Liberación Dominicana (PLD) y la Fuerza del Pueblo (FP) llamaron a votar por los candidatos que perdieron las primarias demócratas neoyorquinas.
La derrota partidaria anuncia el colapso de la clase política.
Los votantes dominicanos de Nueva York no se dejan narigonear por dirigentes que creen ser “líderes”.
Demostraron que esos dirigentes no tienen control sobre las decisiones de quienes salieron del país, precisamente porque disienten de la forma en que ellos manejan el gobierno.
En las primarias demócratas de la semana pasada, el PRM, PLD y FP se concentraron en tres elecciones fundamentales, perdieron las tres, dos de manera catastrófica.
En el Distrito Congresional 7, de Brooklyn, el dominicano Antonio Reynoso, apoyado por los tres partidos, sufrió una ruinosa derrota. Su oponente, Claire Valdez, obtuvo el 58% de los votos, mientras que él solo sacó 32%.
El PRM, el PLD y el FP apoyaron una campaña sucia y racista del congresista Adriano Espaillat en el Distrito 13. Él sacó 46% de los votos, su oponente, Daria Liza Ávila Chevalier, sacó el 49%.
Los tres partidos instruyeron a votar contra el senador estatal afroamericano Robert Jackson; él ganó con el 72% de los votos. Mandaron a votar por la dominicana Nayma Silver-Matos, ella solo sacó 27% de los votos.
En El Bronx, los dominicanos votaron masivamente por Jackson, contra las órdenes de sus partidos y su gobierno.
El PRM, PLD y FP no se unen para resolver los problemas dominicanos, se unieron en Nueva York, demostrando su irrelevancia total y absoluta. Nadie les hace caso.
El gobierno del presidente Luis Abinader hasta envió personal del Ministerio de Relaciones Exteriores a trabajar por Espaillat, y contra Jackson, perdió.
Es una tendencia irreversible, el colapso de la clase política tradicional dominicana empezó en Nueva York, de aquí llegará a la isla. Como también llegan nuestras remesas.



