Por Victor Diaz
La pandemia del Covid-19 golpeó fuertemente todos los sectores productivos del país y del mundo, en la parte él educativa no fue la excepción tanto la docencia preuniversitaria, como la universitaria se vieron en la obligación de cerrar cuando el virus hizo su cruel entrada.
Hay quienes pensaron que era cosa de unos meses y que al iniciar el próximo año escolar todo estaría igual que antes, bueno empecemos por el hecho de que nada volverá hacer como antes fue.
Al llegar la fecha para comenzar a organizar el regreso a clases nos encontramos con que el covid no solo busco visa para entrar a nuestra isla sino, que también sacó residencia y se niega a irse con un saldo hasta el momento de 120,450 infectados, y 2,192 muertes.
Con esos datos la sociedad hoy entra en una discusión sin precedentes, sobre si debe haber clases presenciales o no, tanto en las escuelas públicas como en los colegios privados, de su parte las universidades empezaron sus docencias virtuales.
El Ministro de Educación Roberto Fulcar, ha dejado claro que las clases en las escuelas públicas serán virtuales, señalando en varias ocasiones que desde el ministerio se esta listo para afrontar el reto y caramba que es un reto, proponerse dar clases virtuales en un país con una brecha digital tan amplia como el nuestro con el agregaste del problema eléctrico, más que un reto el ministro va detrás de un milagro.
Con los colegios privados el asunto es más complicado, porque los padres plantean argumentos que ponen a cualquiera a pensar, por ejemplo: si las clases serán virtuales, ¿para qué debo compra un uniforme escolar para mi hijo? Y es en las discusiones que uno imagina debe intervenir el ministerio, pero solo se queda en imaginación porque no ocurre.
Ese tipo de pregunta a motivado a padres a protestar para que se vuelva a clases presenciales. Porque si otros lugares abren los colegios también y más si seguirán cobrando la misma cantidad de dinero y con mucho menor esfuerzo según los padres.
Nos acercamos a un punto de no retorno, porque en el momento que los padres motivados por el desencanto empiecen el éxodo hacia las escuelas públicas con sus niños dos cosas seguras pasarán, colapsara el sistema público y entrará en crisis el sector privado, ambas opciones no conviene al país.
Que el covid-19 no sea el causante del retroceso en el sector educativo del país, una mesa del diálogo compuestas por las autoridades pertinentes y las asociaciones de padres es urgente, nuestra niñez ya ha pagado por año la indiferencia del sector político para brindarles una educación digna al pueblo que lo eligen, no seamos ahora parte de esa indiferencia ahora.



