Por José Patricio
Dos fichas importantes se han movido en el entorno político de Carolina Mejía. La primera es Juan Garrigó Mejía, cuyo posicionamiento dentro del Partido Revolucionario Moderno (PRM) fortalece la estructura política de su madre. Mientras tanto, la alcaldesa continúa recorriendo las provincias y estrechando sus vínculos con las bases de la organización.
La segunda figura es Ricardo de los Santos, presidente del Senado y dirigente de la Federación Nacional de Transporte Dominicano (Fenatrado). Se trata de un político con un enorme peso dentro del sector transporte y con una estructura territorial que podría resultar decisiva en una contienda interna.
Estos movimientos evidencian que, a medida que pasan los días, el proyecto presidencial de Carolina Mejía avanza a pasos firmes y continúa ampliando su capacidad de articulación dentro del PRM.
Ambas fichas podrían marcar un antes y un después de cara a las primarias previstas para octubre de 2027. Carolina parece estar evaluando cuidadosamente sus fortalezas, las oportunidades que se le presentan y las debilidades de sus competidores. Como toda aspirante con posibilidades reales, procura no dejar cabos sueltos y trabaja en la construcción de una mayoría partidaria.
Con la incorporación de dirigentes de este nivel, el escenario se vuelve cada vez más complejo para sus adversarios internos.
Carolina Mejía parece decidida a ir por todo. Su proyecto procura conquistar el respaldo de los jóvenes, las mujeres, los adultos mayores y representantes de los sectores salud, empresarial, agrícola y comunitario, entre otros.
Desplazarla de la posición que actualmente ocupa no será sencillo. Los días pasan y su equipo continúa sumando dirigentes del PRM, demostrando que tiene un objetivo claro: construir la mayoría dentro del Partido Revolucionario Moderno, ganar posteriormente las elecciones generales y subir, el 16 de agosto de 2028, las escalinatas del Palacio Nacional.
De alcanzar esa meta, Carolina Mejía tendría la responsabilidad de encabezar una nueva etapa del PRM en el poder y dar continuidad a la obra de gobierno desarrollada durante los ocho años de gestión del presidente Luis Abinader.



