Carolina Mejía soltó una de esas frases que no necesitan análisis político, sino simplemente escucharse: “Solo quiero ser presidenta y más nada”. Sin adornos, sin metáforas, sin diplomacia. Así, frío y directo.
La alcaldesa del Distrito Nacional —y figura de más peso interno en el PRM después del propio presidente— dejó claro que no está en esta carrera para negociar posiciones ni para convertirse en la tradicional “compañera de boleta” que algunos dentro del partido siguen soñando. No. Carolina quiere la candidatura completa, la banda presidencial y la silla de Palacio. Todo o nada.
Lo dijo en Panorama de la Mañana, pero el mensaje trascendió mucho más allá del set de televisión: una advertencia elegante para sus compañeros de partido y una definición estratégica para la opinión pública. Carolina no está dispuesta a que la sienten en la esquina del ring mientras otros reparten guantes.
Y ojo: esta firmeza llega justo cuando el PRM vive un momento de tensiones internas por la lucha silenciosa —y no tan silenciosa— de varios aspirantes. Con su declaración, Carolina se posiciona como aspirante seria, decidida y sin intención de jugar al “plan B”.
En buen dominicano: Carolina Mejía se quitó el filtro y puso al PRM a pensarlo dos veces. Porque una cosa es competir con ella; otra es hacerlo sabiendo que no aceptará migajas ni roles secundarios.
La carrera del 2028 acaba de subir de temperatura.



