Opinión

Cambios silenciosos, muy peligrosos

Testigo del tiempo 

J.C. Malone


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Mientras las guerras de Irán y Ucrania, junto al Mundial de Fútbol secuestran nuestra atención, el mundo atraviesa una transición profunda, acelerada, silenciosa con la Inteligencia Artificial (IA). Despertaremos en un mundo raro, donde el gobierno será una figura aún más decorativa que hoy, el control lo tendrán un puñado de ejecutivos de corporaciones tecnológicas.

En esta transformación hay muchos perdedores en la actualidad y otros que hacen filas para ser próximos perdedores.  Mucha de la gente que “entrenó” a la IA, está siendo sustituida, curiosamente, por la misma IA.

En los primeros cinco meses de este año, solamente en los Estados Unidos, la IA ha desplazado a mas de 80 mil empleados de altos ingresos.  A finales de año, serán 160 mil. Según Goldman Sachs, mensualmente se están perdiendo cerca de 16 mil empleos, 192 mil en 12 meses. Sumados a los 180 mil, cerca de 400 mil empleos perdidos sacarán esos ingresos de la economía.

Cientos de miles de jóvenes siguen endeudándose para estudiar, pero cuando terminen sus carreras la IA hará sus conocimientos “obsoletos”. Ellos cargarán esa deuda toda la vida.  Será una situación tan ridícula como aquella crisis inmobiliaria del 2008; muchísima gente perdió sus casas, pero deben seguir pagando la hipoteca.

Las universidades no deben seguir cobrando matrículas por carreras sin futuro ni utilidad, técnicamente, eso es una estafa.

Nos adentramos al mundo que los globalistas de Davos ven como el auténtico “Paraiso Terrenal”, poniéndo en práctica su nuevo evangelio: “no tendrás nada y serás feliz”.

Porque ellos serán dueños de todo, nosotros seremos sujetos inútiles, que solo serviremos como “consumidores”, nos “darán” una Renta Básica Universal (RBU). Nos darán el dinero para consumir, y multiplicar las obesas fortunas de la élite.

Viviremos en “ciudades de 15 minutos”, donde caminando encontrarás lo que necesites, pero necesitarás “permiso” para salir de esa ciudad, con las leyes mordazas vigentes, ni podrás quejarte. “No tendrás nada”, ni libertad de expresión, ni de movimiento, pero “serás “feliz”.

Son cambios silenciosos, muy peligrosos.