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Aspirante a integrar la Suprema Corte de Justicia pide mayor uso del fallo directo para evitar que los procesos se eternicen

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El Pregonero, SANTO DOMINGO.— La aspirante a integrar la Suprema Corte de Justicia (SCJ), Julia Lisandra Muñoz Santana, abogó por un mayor uso del fallo directo, al destacar que esta herramienta permite resolver determinados litigios sin disponer un nuevo envío a otro tribunal y contribuye a evitar que los procesos judiciales se prolonguen innecesariamente.

Durante su participación ante el Consejo Nacional de la Magistratura, valoró la función dikelógica de la casación, incorporada en la Ley núm. 2-23 sobre Recurso de Casación, como una innovación positiva para lograr una administración de justicia más eficaz.

“Puede decidirse con justicia dando un fallo directo”, afirmó al explicar que, cuando los hechos están verificados y no se requieren nuevas medidas de instrucción, el tribunal puede resolver el fondo del asunto dentro de las condiciones previstas para ejercer esa facultad.

La aspirante destacó que este mecanismo representa una importante economía procesal, al permitir que determinados conflictos reciban una solución sin tener que recorrer nuevamente otras instancias judiciales.

Su exposición también puso énfasis en las garantías de las partes. Explicó que el tribunal debe advertir que hará uso de esta función y permitir el debate contradictorio, de manera que los involucrados tengan oportunidad de presentar sus argumentos antes de la decisión.

Con una explicación ordenada y apoyada en un ejemplo contractual, ilustró cómo una controversia sobre la interpretación jurídica de una cláusula puede resolverse mediante el fallo directo cuando el expediente contiene los elementos necesarios y no hace falta una nueva actividad probatoria.

El ejemplo permitió trasladar un concepto técnico a una situación concreta y destacar su utilidad práctica: corregir la interpretación del derecho y ofrecer una respuesta judicial sin prolongar innecesariamente el litigio.

Muñoz Santana aclaró que esta facultad no convierte la casación en un tercer grado de jurisdicción. La presentó como un instrumento para alcanzar una solución justa y oportuna en los casos que reúnen las condiciones para su aplicación.

“Esperamos que la Suprema Corte haga un mayor uso de esta función”, expresó, al concluir que constituye “una manera de garantizar que los procesos no se eternicen”.

Su intervención mostró buen manejo del tema y capacidad para vincular la explicación jurídica con una preocupación central de quienes acuden a los tribunales: recibir una respuesta definitiva en un tiempo razonable.