Por Isis Álvarez
Quiero tener la policía de Suiza en mi país le conversaba hace dos días a una persona por teléfono.Le decía como admiro el criterio operativo de eseDepartamento Federal de Justicia y Policía, como se le llama.
Perspectiva que van obligatoriamente desde la estatura física, que deben medir 1.74 metros, ser católicos, solteros, sin antecedentes penales, entre otros requisitos parecidos a los requerimientos que solicita la policía dominicana a los nuevos miembros.
Esa policía suiza le retribuye la labor a sus soldados con beneficios y privilegios sociales que van desde un salario base de cinco mil quinientos francos al mes, (más de 300 mil pesos dominicanos), seguro médico de alta cobertura, viajes, entre otros incentivos.
¡Imagínese usted! Además, son poseedores de un físico impresionante, bien desarrollados, siempre depostura perfecta a causa de sus cuerpos excelentemente bien alimentados y entrenados.
De su indumentaria ni hablar, siempre bien puestos, con uniformes muy bien cuidados, lisos, coloridos, como si tuviesen varios en el closet para turnárselo entre semanas al igual que sus innovadores equipos,centros de monitoreo y cámaras distribuidas por todas las ciudades, y ni hablar de su alta tecnología e inteligencia.
Esos muchachos no saben como se llega a final de mes con 10 mil pesos para 30 días.
Quiero un equipo de seguridad así algún día en República Dominicana –aunque parezca utopía-.
No porque sea perfecto ni inmaculado, ni porque sea la estructura policial mejor del mundo sino porque desde el gobierno se respeta y se valora esa institución, y se invierte en su desarrollo y mejoría.
Muy diferente a nosotros donde la policía nacional ha manejado durante décadas presupuestos deficientes para su buen funcionamiento.
Por eso tenemos un departamento de seguridadprecario, débil, torpe, grosera, descompuesta (en muchos de sus miembros no en todos), con sueldos ´´cebolla´’, abusos internos, injusticias y otras tantas debilidades estructurales que van desde quienes la integran hasta sus procesos operativos.
Reclutas que llegan a ´´engancharse´´ porque es lo mejor que pueden hacer para salir del barrio (gran mayoría de los casos) pertenecientes a familias disfuncionales, con índices de violencia, traumas, etc.
Ese es el capital humano que se interesa por formar parte de la policía dominicana (gran mayoría de casos) porque nunca he visto un policía de apellidoViccini, Corripio, Barleta, Cuesta, Hache, Bonelly, Bonetti ni de otras denominaciones parecidas.
Nunca he visto a una persona encumbrada incitar a sus hijos estudiar para ser policía, bombero o maestro.
Por eso se hace necesario con prontitud de urgencia dignificar la institución de la policía nacional y no dejar el tema en teorías nada más, aprovechando la verdadera disposición que se muestra desde el gobierno para hacerlo.
Lanzarles lodo y veneno –aunque hasta cierto modo sea merecido – no nos llevará a mejorarla.
Los sucesos de estos últimos 18 meses nos han deprimido y no es para menos.
Aunque el análisis social debe ir más allá de inculpar a la institución policial por el crimen de Leslie Rosado, por cierto, un suceso de horror.
Lo cierto es que debe llamarnos la atención como sociedad los altos niveles de violencia e intolerancia que muestran las personas desde hace casi dos años.Y, en el caso del cabo Jani Disla cerciorarse si se encontraba bajo un arranque irracional de ira o de alguna sustancia ilegal.
Prestemos cuidado a este flagelo para que no sigan cayendo abatidas nuestras esperanzas ni otras Leslies, ni otros Joel y Elisa, ni nadie más.
Apostemos a aportar desde la construcción para levantar la honra y la buena estima de la policía y de los policías.
Solo así podremos lograr un instrumento de seguridad ciudadana eficiente, fuerte, confiable y competente que pueda preservar la convivenciapacífica que merecemos como sociedad y que tanto nos hace falta.
Apostemos a su reforma.
La escritora es periodista y comunicadora.



