Por Rosa Iris Luciano
El pregonero, Santo Domingo – La psicóloga y terapeuta familiar Ana Simó ha encendido las alarmas sobre el impacto del aislamiento en niños y adolescentes, señalando que la falta de interacción social y la pasividad extrema pueden ser signos de alerta en su desarrollo emocional.
«Un muchacho que prefiera estar frente a una pantalla en lugar de jugar afuera es un muchacho al que hay que prestarle atención», afirmó Simó, advirtiendo que muchos padres interpretan erróneamente la tranquilidad excesiva como una señal de buen comportamiento.
“Si su hijo pasa el día entero sin hacer ruido, preocúpese, porque los niños tienen que explorar, jugar, curiosear y hasta meterse en problemas».
La especialista también resaltó la importancia de la supervisión parental y de permitir que los niños enfrenten experiencias reales, como enamorarse, pelear con los amigos o resolver conflictos, ya que estos aprendizajes les preparan para la vida adulta.
“Nosotros, los padres, debemos estar ahí para guiarlos. No podemos esperar a que lleguen a los 19 años con una depresión que comenzó a los 13, mientras creíamos que todo estaba bien porque sacaban buenas notas”.
Con su estilo directo y sin filtros, Simó incluso lanzó una advertencia peculiar: «La habitación de tu hijo tiene que oler a mono, a sucio, a grajo. Si no, preocúpate, porque eso significa que no se está moviendo ni interactuando con el mundo real».
Las declaraciones han generado un debate sobre la crianza actual y el exceso de tiempo que los niños y adolescentes pasan frente a pantallas, algunos coinciden en que la sobreprotección y el aislamiento pueden afectar su desarrollo emocional, otros creen que las nuevas dinámicas sociales han cambiado la forma en que los jóvenes interactúan.
Lo cierto es que el mensaje de la doctora Ana Simó es claro: la infancia y la adolescencia deben ser etapas de exploración y aprendizaje, no de encierro y pasividad.



