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Alberto Vargas: “No es que el dominicano no quiera trabajar, es que no van a trabajar por cinco mil pesos”

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Por Liza María Martínez

El Pregonero, Santo Domingo.- El comunicador Alberto Vargas encendió nuevamente la polémica al referirse a la presencia de comerciantes chinos en la República Dominicana y al debate sobre el empleo de mano de obra extranjera.

Vargas aseguró que la relación entre República Dominicana y China se estableció “por un capricho y una actitud prepotente” del expresidente Danilo Medina, lo que según él abrió las puertas a un modelo de negocios que ha afectado seriamente al comercio local.

A su juicio, muchos comerciantes chinos llegan al país con un esquema que no genera desarrollo real: “alquilan solares, construyen naves industriales, las llenan de mercancía que “le sobra a China”, la traen subvaluada y luego termina inundando el mercado nacional, provocando la quiebra de numerosos negocios dominicanos”.

“Hay calles enteras de negocios que han desaparecido, y no sé si la gente se está dando cuenta del esquema, pero lo que estamos es jodiéndonos nosotros mismos”, expresó Vargas en tono enérgico, comparando la situación con “hacer como Chacumbele”.

El comunicador también reaccionó a recientes declaraciones del abogado de un grupo de comerciantes chinos en el país, quien afirmó que el dominicano no quiere trabajar. Para Vargas, esa afirmación es falsa y simplista.

“No es que el dominicano no quiera trabajar. Lo que pasa es que el dominicano no quiere trabajar por lo que le ofrecen como compensación por su trabajo”.

Alberto Vargas explicó que el mercado laboral ha cambiado y que la motivación del trabajador no puede analizarse sin tomar en cuenta factores económicos y sociales. Incluso citó la pirámide de Maslow para argumentar que, a medida que las necesidades básicas están cubiertas, las personas buscan mejores condiciones, mayor estabilidad y una compensación más justa.

Según Vargas, el dominicano de hoy tiene más acceso a educación y herramientas que le permiten aspirar a empleos mejor remunerados, por lo que no aceptará trabajar en una tienda china por cinco mil pesos.

Señaló que muchos haitianos recién llegados al país, con pocas oportunidades, sí ven en esos comercios una opción para sobrevivir, aceptando salarios bajos para poder vivir con una parte y enviar dinero a sus familias en Haití.

“Ellos se aprovechan de esa realidad, así como muchos otros lo hacen”.