Por Liza María Martínez
El Pregonero, Santo Domingo.– El caso del niño Ángel en Argentina ha generado una profunda reflexión social sobre la importancia de escuchar a los menores y atender sus señales a tiempo.
Durante un comentario, Alberto Vargas expuso cómo muchas veces los adultos minimizan las expresiones de rechazo de los niños, interpretándolas como malcriadez o indisciplina, sin detenerse a investigar qué hay detrás de esas conductas.
Ángel vivía con su padre, Luis López, y su madrastra, Lorena Andrade, quien era considerada su figura materna. Su madre biológica, María Altamirano, se había ausentado desde que el niño era muy pequeño, arrastrando antecedentes de conflictos familiares y denuncias por maltrato.
En ese contexto, se cuestiona la decisión de reintroducir al menor en un entorno que, según se denuncia, no fue debidamente evaluado.
“Cuando un niño dice ‘no quiero ir’, no es berrinche, es una señal”, fue una de las frases que marcó la reflexión. La advertencia apunta a que los adultos deben prestar atención a estas expresiones, ya que los niños no suelen tener prejuicios formados y su rechazo puede estar vinculado a experiencias negativas o situaciones de riesgo.
Asimismo, se enfatiza que “no todo es malcriadez: a veces es un grito de auxilio”, insistiendo en la necesidad de escuchar, preguntar e investigar antes de obligar a un menor a actuar en contra de su voluntad.
El comunicador concluyó diciendo: “Escuchar a un niño puede salvarle la vida”. https://www.instagram.com/reel/DXHpMKiEQHK/?igsh=cm0zYnB1NGpkNmtn



