Por Abril Peña
Mientras el paÃs crecÃa entre contradicciones, dictaduras y modernización forzada, AÃda Bonnelly de DÃaz le apostó al arte como forma de permanencia. Pianista, musicóloga, escritora y pionera de la gestión cultural, nació el 2 de mayo de 1926 en Santiago de los Caballeros, y dejó una huella imborrable en el desarrollo de la identidad artÃstica dominicana.
No fue solo una intérprete. Fue una curadora de memoria sonora, una voz crÃtica de la música clásica y una impulsora de la formación cultural en generaciones que, sin ella, habrÃan crecido sin referentes.
AÃda fue la primera mujer en dirigir el Teatro Nacional Eduardo Brito, en tiempos donde los grandes escenarios eran territorio masculino. Y desde esa posición, convirtió el arte en una herramienta de paÃs: formando públicos, defendiendo la música como polÃtica cultural, y escribiendo con pasión sobre compositores y obras dominicanas.
Su trabajo en la literatura infantil, sus ensayos, sus columnas crÃticas y su activismo cultural son parte de una obra silenciosa pero profunda, que formó ciudadanÃa a través del arte.
Hoy, en un paÃs donde los presupuestos para cultura se ven como gasto y no como inversión, recordar a AÃda Bonnelly no es solo un acto de justicia: es un llamado a volver a creer que el arte también es una forma de gobernar con visión.
El Artefacto (Adaptación)
Una niña dominicana, curiosa e inquieta, observa la televisión junto a su abuelo mientras en la pantalla aparece una imagen: un pequeño vehÃculo explora la superficie roja y solitaria de Marte.
—¿Y eso qué es? —pregunta ella.
—Es el Sojourner —responde el abuelo—. Un robot que los humanos enviaron al planeta rojo para investigar si algún dÃa podrÃamos vivir allá.
La niña no parpadea. Su mente no se detiene.
Esa noche, en sus sueños, ella misma viaja en el artefacto. Recorre Marte, descubre cristales escondidos en la arena, le habla al viento, y al despertar, corre a escribirlo todo en su cuaderno.
No lo sabe todavÃa, pero acaba de descubrir que soñar también es investigar, y que imaginar el futuro es la primera forma de construirlo.



