@abrilpenaabreu
Tres mujeres fueron asesinadas y otra resultó herida junto a sus hijos la semana pasada. Murieron a manos de ex parejas, de delincuentes o de hombres que sencillamente no entendieron un NO como respuesta.
El cierre de este año nos deja una verdad incómoda y brutal: pese a toda la lucha, los discursos, las leyes, las conferencias, los libros y las campañas publicitarias, aún no es suficiente, el mensaje no termina de llegar, la sociedad sigue sumergida en la violencia, seguimos sin saber dirimir los conflictos de manera pacífica.
Todavía hay quienes ven a las mujeres como cosas, todavía hay quienes creen que el rechazo es una afrenta personal, todavía hay quienes no comprenden que un NO es un límite, no un desafío.
Tal vez algún día lleguemos a la meta: que no exista una sola mujer asesinada por decir no, por irse, por decidir. Pero mientras tanto, este cierre de año vuelve a teñirse de rojo…De rojo sangre.
Y cada cifra, cada titular, no es una estadística: es una vida arrancada, una familia rota, una sociedad que sigue fallando.



