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Abinader: una jugada maestra

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Por Juan Reyes


Santo Domingo.- El pasado miércoles 14 de mayo, la sociedad dominicana fue testigo de un hecho inédito y poco usual en la historia política dominicana luego de la tiranía de Trujillo y la vida democrática tras la Guerra de Abril.

La reunión del presidente Luis Abinader con los exmandatarios Leonel Fernández, Hipólito Mejía y Danilo Medina no solo es histórica, como la definió el documento entregado a la prensa, sino que es la primera entre el liderazgo político sin tener un crisis interna, como había ocurrido anteriormente.

Los encuentros por separado entre Salvador Jorge Blanco con Joaquín Balaguer, Juan Bosch y Jacobo Majluta en 1986 tuvieron como objetivo frenar la violencia en la campaña electoral que, hasta ese momento, había producido dos muertes en Boca Chica.

La reuniones entre Balaguer y el doctor José Francisco Peña Gómez, tras las denuncias de fraude electoral y la crisis política de 1994, dieron como resultado el Pacto por la Democracia. En el mismo, se recortaba su mandato y se establecía la separación de las elecciones, así como una reforma constitucional.

Otro encuentro entre líderes opositores fue la firma del Pacto Patriótico entre Balaguer y Bosch, para cerrar el paso a Peña Gómez en las elecciones de 1996, ganando dicho proceso Leonel Fernández.

Arriba ya he enumerado los motivos y encuentros entre líderes políticos dominicanos, ya que la reunión del pasado miércoles 14 fue entre expresidentes y líderes políticos sobre el tema haitiano.

¿Por qué una jugada maestra de Abinader?

Desde el 2021, el actual mandatario definió el tema Haitícomo una prioridad para su gobierno, al anunciar la construcción de una verja perimetral en la franja fronteriza.

La situación tomó más relevancia con el asesinato del presidente haitiano Jovenel Moise, casi cinco meses después del anuncio de la citada obra y luego de que las bandas asumieran el control del vecino país.

El discurso de Abinader tomó cada vez más fuerza por los hechos en Haití y, a la vez, fue su arma política para ganar fácilmente una reelección, a pesar de la división de la oposición que le adversó.

El presidente siempre tuvo a su favor el discurso patriótico. Ahora, en una jugada maestra, logró que la oposición política asumiera su tema, llevando a su redil a Leonel, Hipólito y Danilo.

Con el tema, Abinader le tumbó el discurso crítico a la oposición, consiguiendo que Leonel sea parte de la postura dura contra Haití, cuando nunca lo había tenido. Hipólito tiene que cambiar de posición, ya que favorece la legalización de los haitianos, y atrae a Danilo, quien estaba molesto por los procesos judiciales contra sus hermanos.