A un año de la explosión Polyplas quedan las huellas de un gris 5 de diciembre

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Por Yari Tapia


Hoy, 5 de diciembre se cumple un año de aquella tragedia que marcó la vida de los residentes de Villa Agrícolas y estrujó el corazón de cada ciudadano que tuvo la desdicha de presenciar, por lo menos, los rastros de la explosión ocurrido en la empresa  de plásticos, Polyplas, la cual dejó un saldo de ocho muertos, 103 heridos, más de 22 vehículos aplastados, 25 familias en la calle, más de 50 casas afectadas, daños psicológicos a decenas de personas y perdidas millonarias.

A un año de aquella mañana que oscureció el cielo del sector Villas Agrícolas, para sus residentes, hablar de este hecho revive el dolor de los daños emocionales que causó el gran estruendo que a muchos aún les resuena en los oídos.

Tal es el caso de la señora Rossy Romero, quien debido al trauma ha tenido que atenderse con un psiquiatra en la Plaza de la Salud e ingerir medicamentos, cuyo costo, dice, a veces se le dificulta suplir.

Pero, Rossy no es la única que desde el momento de la explosión ha tenido que recurrir a médicos especialistas, son más de diez, las personas que dicen están tomando terapias para subsanar las heridas que ´´les ha marcado el alma´´.

Aunque en las calles del sector ya no se percibe lo ocurrido hace un año, el daño psicológico aún persiste en la mente de aquellas personas que tuvieron que salir despavoridos para poder salvar sus vidas. Quedan esas marcas imborrables para los que tuvieron la mala suerte de perder a un ser querido.

Las viviendas, la escuela y las canchas  fueron reparadas, excepto la casa  del señor Valerio, un hombre de 70 años que tiene que lidiar con la humedad cada vez que llueve, su casita de zinc y madera podrida representa la exclusión de las autoridades a la hora de hacer remodelaciones en el vecindario.

La empresa sigue funcionando igual que antes. Hoy supuestamente permanecerá cerrada en honor a los fallecidos el día de la catástrofe, cosa que los moradores ponen en duda, pues opinan que ´´si no la cerraron el día de la explosión, hoy menos´´.

A pesar de que impera la tranquilidad y el ambiente navideño en ese sector,  hay algo que no se puede reparar, el recuerdo, el llanto y las lágrimas derramadas, el sufrimiento y el temor de aquel momento que muchos califican como el más funesto de sus existencias.


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