Editorial

A lo que nada nos cuesta hagámosle fiesta

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A lo que nada nos cuesta hagámosle fiesta, parece ser el lema de algunos en República Dominicana, la denuncia de Roberto Santana del pillaje que despoja a las Parras, no sólo es grave si no que se suma, a las denuncias realizadas de que la falta de uso y de mantenimiento por parte de la Procuraduría General de la República terminarían causando daños importantes en la infraestructura llamada a ser la instalación carcelaria más moderna del país.

La irresponsabilidad de la Procuraduría hace olas y hace que uno se pregunte, ¿que cuidado tiene esa institución con las propiedades que está supuesta a custodiar, en lo que los procesos judiciales terminan ? Siempre hemos sabido que autoridades hacen un uso ilegal de los bienes muebles e inmuebles que tienen la desgracia de caer en sus manos, pero en la era de la transparencia, la lucha anticorrupción y la justicia independiente, se pensaría que las cosas iban a cambiar para mejor, pero todo parece indicar que todo seguirá igual o quizás peor porque incluso con sentencias ordenando la entrega de propiedades, sus dueños deben de pasar un viacrucis para recibirlas y cuando lo hacen están en pésimas condiciones, sin que nadie se haga responsable de los daños ocasionados, porque a lo que nada nos cuesta, hagámosle fiesta.

Pero en el caso que nos ocupa, que son las Parras, ¿quienes la están cuidando? , ¿cuando presentarán un informe aunque sea para guardar las formas y seguir mareando a los incautos donde nos digan, cómo, cuándo, quiénes y dónde están los equipos sustraídos de Las Parras?  y más importante aún ¿cuando de Por Dios terminarán la obra ? para que pueda recibir a los ciudadanos de tercera categoría, ya que definitivamente como seres humanos no los ven, que languidecen en las cárceles dominicanas.