Durante unas cuantas horas tal vez o posiblemente durante el resto de la semana, los dominicanos llenos de orgullo celebramos lo nuestro.
Olvidamos convenciones, corrupción, delincuencia y todos aquellos temas que como sociedad nos preocupa y nos aleja de lo que el día de ayer se celebraba, el día mundial de felicidad.
Y sí, somos un un pueblo que merece, se merece más, se merece ser feliz, se merece disfrutar de una premiación que celebra lo mejor de todas las expresiones del arte dominicano. Ayer se bailó al ritmo de los urbanos, lloramos con Diomari La mala, salseamos con Víctor Manuel, gozamos con la mamá del Pacha, bailamos los éxitos del Soberano Sergio Vargas, disfrutamos de nuestro merengue típico junto a las tres grandes e hicimos el durachallenge con Daddy Yankee.
Una entrega de corte internacional que tras 34 años, aún con sus altas y bajas, enorgullece a los dominicanos y que no estuvo excenta de llamados sociales como el del Big Papi y del mismo Sergio.
En unos días volvamos a la rutina… Hoy celebremos, celebremos nuestra música, nuestro teatro, nuestro cine, nuestro baile, nuestra cultura. Así también se hace PATRIA.



