Los casos del doctor Julio Gómez y del empresario Arsenio Quevedo, muestran que la justicia dominicana aún está en pañales, ambos adolecen de faltas de pruebas y de un Ministerio Público cuyas hipótesis verdaderas o falsas no contaban con el fundamento necesario, aun así esos, ciudadanos cumplieron tiempo de cárcel.
En ambos se demostró el poder de los medios, ya sean sociales o los ya establecidos, el primero está libre, gracias a los miles que expresaron su desacuerdo con un Ministerio Público demasiado ciego para juzgar una víctima como victimario, un hombre que a pesar de ser atacado por Lagrimita trató de salvar la vida de este y el populismo judicial pudo más poniéndolo a pagar una prisión inexplicable e injusta.
En el segundo, los mismos medios sirvieron de paredón, acusado por un Ministerio Público que se ha dedicado a hablar por las redes, las notas de prensa y no donde debía… En el tribunal. Lección, esperemos que aprenda, no es el que más bulla hace, es el que gana.
Los jueces hicieron su trabajo, esperemos que el Ministerio Público haga el suyo.
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