Por LUIS ENCARNACION PIMENTEL
Cuando el expresidente Danilo Medina expresó que el PLD no apoyaría a otro partido político en el 2028, muchos entendieron que el cabeza de la segunda organización fundada por Bosch se adelantaba a los acontecimientos y cerraba muy temprano las posibilidades de alianzas que pudieran ser mandatorias y determinantes en el futuro. Y sería correcta la salvedad, si se partiera exclusivamente de aquello de que “en política nada está escrito” y de que en dicha ciencia “se hace lo que conviene”. Sin embargo, si se salió del poder bajo un fuerte rechazo popular, se sacó un diez por ciento en el último proceso y se está en un tercer lugar, hay que tomar en cuenta y priorizar otros factores, como abogar por una recomposición y trabajar para crecer, sin hablar de posibles acuerdos o alianzas con otras fuerzas del espectro político.
Basado en dicha premisa, los morados – con todo y temas internos de aspiraciones y “sugerencia” de candidaturas que agriarían el ambiente no muy dilatado – han comenzado a alentarse, a coger calle y endurecer las críticas al gobierno. Entonces, no siendo posible despegue alguno ni recuperación de espacios perdidos muy temprano, a más de dos años para celebrar elecciones cuando Medina habló, fue correcto y estratégico el planteamiento del exgobernante, aunque circunstancias, conveniencia y la realidad del momento determinen lo contrario.
Por muy axiomático, lo de trabajar ahora y hablar de acuerdos luego, es aplicable a todos, a los dos principales partidos de oposición, que se disputan el espacio, y al oficial PRM. Al final, por donde apunten la brisa y la sintonía de la gente, en función de condiciones, capacidades y experiencias de los candidatos ya oficiales, por ahí se inclinaría la mayoría que determine el triunfo en las urnas.
Por anterior, compartimos con el doctor Ricardo Nieves que es contraproducente que el bien posicionado senador Omar Fernández postule desde ahora, lejos de las elecciones, por una alianza en primera vuelta con el PLD, y que Peña Guaba dijera en un programa de radio que si no va en alianza, la oposición no gana los comicios del 2028. Cierto, es un discurso extemporáneo, poco estratégico, que algunos pudieran interpretar como muestra de debilidad, no obstante el panorama actual proyectar otra cosa. De todos modos, con Balaguer, Peña Gómez, Leonel y hasta Abinader se aprendió que las alianzas, en su momento, son convenientes y necesarias para ganar el poder. encar-medios@hotmail.com



