Por Rosa Iris Luciano
El Pregonero, Santo Domingo – La ingeniera y comunicadora Francina Hungría volvió a hablar sobre las secuelas que enfrenta desde el ataque ocurrido el 23 de noviembre de 2012, al recordar que desde entonces ha tenido que someterse a múltiples intervenciones quirúrgicas y convivir con consecuencias físicas y emocionales permanentes.
Hungría explicó que, tras perder su ojo a causa del disparo, ha sido sometida a ocho cirugías debido a que su cuerpo rechaza los implantes utilizados. Señaló que aproximadamente cada cuatro o cinco años debe someterse a una nueva operación y que continúa enfrentando molestias físicas derivadas de las prótesis.
La ingeniera también relató el impacto emocional que ha tenido aquel hecho en su vida. Afirmó que vive con estrés postraumático, necesita medicación para poder dormir y experimenta temor constante por la seguridad de sus familiares.
“Vivo con la tragedia debajo del brazo”, expresó al describir cómo un instante ocurrido hace más de una década continúa afectando su día a día.
Sus declaraciones surgieron luego de recibir la información de que uno de los imputados en su caso tendría una revisión de pena y se le solicitaba acudir para expresar su opinión ante el juez sobre una eventual salida para trabajar.
Hungría manifestó que no cuenta con información suficiente que le permita determinar si los internos se han reformado o si han realizado aportes positivos a la sociedad durante su permanencia en prisión.
“No me han mostrado algo que muestra que se convirtieron en seres humanos de provecho, capaces de interactuar con la sociedad”, sostuvo.
La comunicadora pidió que se establezcan mecanismos que permitan garantizar los derechos de las personas privadas de libertad sin obligar a las víctimas a revivir constantemente los hechos que marcaron sus vidas.
“Debe haber algún mecanismo que esto pueda hacerse, que se pueda cumplir con los derechos de los internos sin tener que afectar a la víctima”.



