Por Carlo Lara
En la República Dominicana, el motoconcho, en muchos casos, tiene el rostro de la imprudencia y el desorden, donde la necesidad, la inconsciencia, la delincuencia y la violencia se combinan hasta volverse parte de lo cotidiano.
Por años, el motoconcho ha sido un medio de transporte de bajo costo que, para la clase baja y media, representa una opción accesible y eficiente.
Sin embargo, cada día hay más motoristas en las calles, provocando accidentes, atracando, matando, cometiendo atropellos e irrespetando la ley de tránsito.
Pero aquí surge la pregunta: ¿Por qué el gobierno no regula a estos conductores?
Por lo tanto, el gobierno dominicano ha mantenido una postura de indiferencia frente a esta situación, mientras la inseguridad en las calles continúa en aumento.
Cabe resaltar que la imprudencia cuando se normaliza y se alimenta, nos ahoga: nos degrada como sociedad.
Por eso, el comportamiento de la mayoría de estos motoconchistas resulta muy preocupante, por lo que las autoridades deben actuar con firmeza ante esta realidad que, si no se corrige a tiempo, en algunos años será incontrolable.
Imprudencia en las calles
Por ejemplo recientemente hemos sido testigos de uno de los acontecimientos más brutales, en los últimos años y fue el asesinato de un chófer, David Carlos Abreu, recolector de desechos sólidos en el Ayuntamiento de Santiago de los Caballeros, tras un conflicto originado por un incidente de tránsito con un motoconchista.
Este hecho abominable e irracional por estos individuos ha consternado a la población dominicana, a tal punto que figuras como la Procuradora General de la República, Yeni Berenice Reynoso, se pronunció, instruyendo a los fiscales a presentar cargos por asesinato contra ese grupo de motoconchistas que provocaron la muerte de este trabajador del Ayuntamiento de Santiago.
Lo propio hizo la Ministra de Interior y Policía, Faride Raful quien a través de su cuenta de (X), manifestó, “El crimen contra David Carlos Abreu, provocado por una turba de antisociales que lo persiguieron hasta matarlo, no va a quedar impune. Los involucrados en el hecho, fueron identificados y detenidos para ser procesados ante la Justicia”.
Recordemos que entre las prácticas más comunes de los montoconchistas en las calles se encuentra:
Violación de semáforos en rojo, circulación en vía contraria, uso de aceras como carriles, exceso de velocidad en zonas urbanas, transporte de múltiples pasajeros sin protección, falta de cascos protectores, entre otras.
Para afianzar esta reflexión, vamos a mostrarle algunos datos estadísticos que certifican el problema que representan los montoconchistas para la sociedad dominicana.
Según un estudio de la Fundación Movilidad Vial Dominicana (Movido) reveló que el 92 %, de 225 personas encuestadas en Santo Domingo, considera que las motocicletas representan un riesgo para la seguridad vial, mientras que un 94% afirmó que los motociclistas no respetan las normas de tránsito en el país, cifras que deberían preocupar al Instituto Nacional de Tránsito y Transporte Terrestre (INTRANT).
En tanto que la Organización Mundial de la Salud sitúa a la República Dominicana entre las naciones con mayor tasa de mortalidad vial, con 67.23 fallecidos por cada 100,000 habitantes, cifras muy alarmantes para un país pequeño, además agregar que el 65% de las muertes por accidentes de tránsito involucran motocicletas.
Es inaudito que en la República Dominicana contemos con millones de motores, un problema cuantitativo sin solución a corto plazo. Según la Dirección General de impuestos Internos (DGII), en el país hay 3.5 millones de motocicletas, representando aproximadamente el 57% del parque vehicular nacional.
Pero un dato muy preocupante es la regulación de estos montoconchistas, para marzo de año 2025 de ese 3.5 de millones de motocicletas registradas, apenas 10,827 de esas personas tienen licencia para conducir, siendo solo 0.3% regulado, lo que debería darle vergüenza al (INTRANT) y al gobierno. Sumarle que más del 70 % de las multas por infracciones de tránsito queda sin cobrar.
Estas cifras colocan al país entre los países con mayor mortalidad vial de América Latina, además de la violencia, conflictos sociales, el sector del motoconcho también ha sido vinculado a conflictos y conductas agresivas con mucha frecuencia, tal cual ocurrió con el chófer del Ayuntamiento en Santiago.
A esta desgracia llamada motoconchistas agregar que por lo general, casi siempre tienen una actitud intimidante hacia otros conductores y peatones, participación en hechos delictivos al ser usados como medio de transporte por antisociales cometer robos, sicariato y otros delitos más.
Claro es prudente reconocer que no todos los motoconchistas incurren en estas prácticas abusivas y criminales, el gran problema es que debido a la falta de regulación efectiva ha permitido que muchos violentos afecten la percepción de todo el sector y de personas que sí le dan un uso correcto a este medio de transporte.
Un Estado irresponsable:
Es penoso ver un país en donde las leyes no se cumplen, en la actualidad contamos con la Ley de Tránsito (63-17), la cual establece el uso obligatorio del casco, licencia de conducir, registro del vehículo, respeto a señales de tránsito, el problema es que ninguna de estas normativas son aplicadas de manera ejemplar.
El Estado no cuenta con un eficiente método de fiscalización en las calles y avenida, sumarle a esto: multas que no se cobran, ausencia de control en la emisión de las licencias, educación vial prácticamente nula, una tolerancia institucional sospechosa y equivocada, además de una tendencia hacia el apoyo de la informalidad.
Ahora es importante tomar en cuenta que parte de este problema ha proliferado por la falta los empleos formales, situación que obliga a muchos ciudadanos a entrar a este tipo de empleo informal, además de una deficiencia en el transporte público, el cual en los últimos años ha ido en crecimiento constante, por lo que muchos motoconchistas ven en este oficio la única forma de subsistencia.
En sentido general el motoconcho en la República Dominicana es una paradoja, en dónde converge la necesidad, el caos, desorden y el peligro.
El país enfrenta una crisis de seguridad vial en donde los motoconchistas son protagonistas, recordarles al presidente Luis Abinader y a las autoridades del INTRANT, que sin voluntad política para aplicar la Ley, sin educación vial sostenida y una transformación real del sistema de transporte de motoconcho, esto continuará siendo un caos permitido por las propias autoridades.



