El Pregonero, Santo Domingo.– El periodista y analista político Nelson Marte reflexionó sobre las razones por las cuales el presidente Luis Abinader ha exaltado en apenas cinco años de gobierno a figuras históricas como Rosa Duarte, Ercilia Pepín, Gregorio Urbano Gilbert y Juancito Rodríguez, mientras que sus antecesores Leonel Fernández y Danilo Medina no lo hicieron durante sus veinte años de gestión.
En su artículo titulado “¿Por qué Luis realza el legado patriótico, y Leonel y Danilo no?”, Marte atribuye esa diferencia al origen familiar y formación ética del actual mandatario, quien —según afirma— creció en un hogar donde “los ecos de la Patria siempre resonaron”.
El autor destaca que el padre del presidente, doctor José Rafael Abinader, fue un antitrujillista activo, miembro del núcleo encabezado por el héroe nacional Salvador Estrella Sadhalá, participante en el ajusticiamiento del dictador Rafael Leónidas Trujillo.
“Luis creció viendo y oyendo a su padre debatir con pasión sobre los temas esenciales de la libertad, la democracia y el desarrollo del pueblo dominicano”, escribe Marte, subrayando que ese entorno familiar forjó en Abinader una conciencia patriótica y liberal que hoy se refleja en su gestión.
Bajo la administración del actual presidente, figuras históricas como Rosa Duarte —hermana del Padre de la Patria pero con méritos propios— fueron inmortalizadas en el Altar de la Patria, mientras que Ercilia Pepín, Gregorio Urbano Gilbert y Juancito Rodríguez recibieron igualmente honores oficiales por sus aportes a la independencia y la defensa nacional.
Marte contrasta esa actitud con la de los expresidentes Fernández y Medina, quienes —afirma— “cargan con la afrenta del llamado Frente Patriótico”, alianza con Joaquín Balaguer que marcó el inicio del poder del PLD en 1996. Según el autor, esa relación política representó “un pecado original” que terminó alejando al partido morado de los valores democráticos y patrióticos que enarboló Juan Bosch.
“El PLD de Leonel y Danilo terminó renunciando a los principios éticos y democráticos que proclamaba, convirtiéndose en una maquinaria política pragmática, sin alma patriótica, que copió lo peor de Balaguer y olvidó lo mejor de Bosch”, sostiene Marte.
Finalmente, el artículo concluye que el presidente Abinader, en contraste, ha sabido reivindicar el orgullo nacional y honrar la memoria de los héroes y mártires dominicanos, actuando “no solo como político, sino como ciudadano con un auténtico espíritu patriótico heredado de su formación familiar y de su compromiso con la dominicanidad”.



