Editorial

Turismo con visión: el reto de la Meta RD 2036

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@abrilpenaabreu

La presentación de la nueva Estrategia Nacional, enmarcada en la Meta RD 2036, deja claro que el turismo no es un accesorio, sino uno de los motores centrales del desarrollo económico dominicano. Lo valioso esta vez es que el plan no se queda en frases bonitas ni en la propaganda vacía: presenta medidas concretas, con el potencial de ordenar un sector que creció mucho, pero no siempre bien.

Regular el hospedaje informal de corta estadía es una deuda pendiente. La formalidad no solo protege al visitante, sino que asegura que los beneficios se distribuyan mejor y que el Estado cuente con recursos para reinvertir en la propia industria.

Las mejoras viales en polos como Punta Cana, Bávaro y Verón son urgentes: la infraestructura debe estar a la altura del crecimiento hotelero, porque un destino no es solo el hotel, sino la experiencia completa de movilidad, seguridad y comodidad.

La simplificación de trámites migratorios y aduanales puede marcar una diferencia inmediata. Menos burocracia significa turistas más satisfechos y más proclives a volver. Y si a esto se suma el plan de formalización y capacitación del sector artesanal, hablamos de desarrollo con identidad: piezas hechas por manos dominicanas que cuenten historias y lleven al mundo nuestra creatividad.

Mención aparte merece la intención de establecer normas para el manejo del sargazo, una amenaza que cada año golpea la ocupación hotelera y la imagen de nuestras playas. Ignorarlo sería como barrer la arena bajo la alfombra.

La meta de crecer un 6 % anual de manera sostenible es ambiciosa y posible, pero a sabiendas de que el turismo dominicano necesita planificación de largo plazo.

Si esta estrategia sobrevive a los ciclos políticos y se aplica con coherencia, podemos aspirar a algo más que cifras récord: un modelo turístico competitivo, diversificado y humano, que respete el entorno, dignifique a quienes lo hacen posible y proyecte al mundo lo mejor de nosotros.

En turismo, como en la vida, no basta con llegar: hay que saber mantenerse. Esta vez, la ruta está trazada. Falta lo más difícil: recorrerla.