El Día Internacional de la Niña es una jornada que se celebra anualmente el 11 de octubre desde 2012, fue establecida oficialmente por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 2011 con la finalidad de visibilizar los problemas que enfrentan las niñas y adolescentes de todo el planeta.
Las niñas siempre han cambiado el mundo, su progreso no solo es bueno para ellas; también lo es para sus familias y sus comunidades. Las niñas siempre han cambiado el mundo, y esta generación puede hacerlo aún mejor.
Las niñas en la República Dominicana presentan numerosos retos, aunque hay que decirlo, los problemas en nuestro territorio no son exclusivos de los dominicanos, todo lo contrario es una tara que recorre el mundo claro está con los matices propios de su grado de avances democráticos y culturales.
Los hallazgos develan que el abandono paterno, tanto económico como de cuidados es un problema grave para los derechos de las niñas, de manera especial en hogares monoparentales femeninos, ya que, en muchos casos; recaen sobre las niñas las tareas del hogar y el cuidado de sus hermanos. En el país, el 56% de las niñas y los niños no viven con sus dos padres, y el 26% viven solo con su madre.
Desde muy pequeñas se les sexualiza y se les cosifica, tanto en su diario vivir, como en los medios de comunicación, y a través de la publicidad; además de que se exponen a algunas actividades culturales, canciones y bailes que promueven estereotipos sexistas y discriminatorios. Cuando, por el contrario, debemos apoyar eventos de la cultura que promuevan actitudes positivas, que faciliten el crecimiento integral de las niñas y las adolescentes”, asegura la doctora Elcarte, representante de UNICEF.
En la nación dominicana, según datos de la ENHOGAR-MICS 2019, se revela que el 20% de las mujeres jóvenes tiene su primer hijo antes de los 18 años. Estos datos aumentan a 34% entre las más pobres y a 49% entre las que solo terminan la primaria. Uno de los datos más preocupantes es que el 2% de las mujeres jóvenes tuvo un hijo antes de los 15 años, y bajo esta cifra frecuentemente pueden esconderse situaciones de abuso, de incesto y de violencia sexual.
El 80% de las violaciones sexuales se cometen contra niñas y adolescentes de 10 a 14 años, y el 90% son transgresiones reiteradas. La cultura de la impunidad y el acceso insuficiente de las niñas a la justicia favorece estas repeticiones, un 29% de las víctimas de delitos sexuales reportados son menores de edad, está el tema de la demanda local por explotación sexual, se suman las víctimas del turismo; ya que, en otro estudio realizado en municipios turísticos, el 45% de los adolescentes dijo conocer a un niña, niño o adolescente que tuvo relaciones sexuales con un extranjero a cambio de dinero.
República Dominicana tiene importantes desafíos para proteger a la niñez contra la violencia, el abuso y la explotación. El 3% de los niños y adolescentes de 1 a 14 años son víctimas de disciplina violenta en sus hogares; Por otra parte, un 37% de las mujeres jóvenes en República Dominicana se casaron o unieron antes de los 18 años y un 10% antes de los 15. Entre el quintil más pobre estas cifras prácticamente se duplican alcanzando el 59% y el 23% respectivamente.
A su vez, el país cuenta con una de las tasas de embarazo adolescente más elevadas de la región: Un 21% de las jóvenes dominicanas fueron madres antes de cumplir los 18 años, duplicándose esta cifra hasta el 40% en el quintil más pobre y aumentando a un 55% entre las jóvenes sin estudio.
El alto número de adolescentes embarazadas que hay en el país, tiene una consecuencia directa en la falta de registro de nacimiento. Y es que solo el 4 % de las mujeres adolescentes, madres, inscribe a sus hijos e hijas antes de salir de la maternidad, diez veces menos que el promedio de 40 % para todos los niños/as. Por lo tanto, la información continua, de calidad y adaptada a la edad y características de las madres y padres es fundamental.
El Gobierno ha realizado importantes esfuerzos para superar estas situaciones. Sin embargo, persisten importantes barreras por superar: escasa inversión en la niñez y adolescencia, bajo acceso y calidad de los servicios sociales, insuficiente coordinación intersectorial, baja calidad de los sistemas de información y debilidad de mecanismos de monitoreo y evaluación de la política pública dirigida a la niñez y la adolescencia. A esto se suma la persistencia de pautas culturales y prácticas sociales discriminatorias que reproducen la desigualdad de género, el machismo y la aceptación de prácticas que violan los derechos de la niñez y la adolescencia, y de una manera notoria en el caso de las niñas, mujeres adolescentes.
Fuente: ONU mujeres, UNICEF, Enhogar



