Ayer se iniciaron las Olimpíadas Especiales, una muestra de lo que es capaz de lograr el ser humano con el apoyo, el respeto, la solidaridad y el cariño por nuestros semejantes pueden lograr.
Tener alguna discapacidad no tiene porque ser una sentencia de infelicidad y de fracaso, pero esto solo es posible con el apoyo del Estado con políticas públicas adecuadas y el soporte del entorno familiar.
Es un gran honor para República Dominicana ser sede de el evento que celebra nuestras diferencias, pero también aquello que nos hace semejantes que no es más que el teson, la perseverancia, la constancia y la fuerza de voluntad mueven montañas.
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